«El deporte está sano, pero todo lo que le rodea hay que registrarlo a fondo»

David Ordóñez, durante la apertura del curso 'Tribunales y deporte'.
David Ordóñez, durante la apertura del curso 'Tribunales y deporte'. / PURIFICACIÓN CITOULA
  • David Ordóñez, magistrado y profesor de la UNED: «Si hay gente que agrede al maestro de sus hijos o al médico no parece extraño que después lo haga con un deportista como el árbitro»

Desde la pelea de varios padres durante un partido de infantiles hasta una dura sanción por dopaje en el ciclismo, los tribunales y el deporte conviven de la mano para solucionar todo aquello que queda fuera del terreno de juego. El asturiano David Ordóñez, doctor en Derecho, magistrado y profesor de la UNED, ilustra desde ayer a los alumnos de la universidad a distancia sobre 'Tribunales y deporte', un curso que incide en la necesidad de ejercer un control exhaustivo sobre las entidades y organismos internacionales vinculados al deporte.

¿Qué medidas se podrían llevar a cabo para acabar con la violencia en el deporte?

Si interviene un juez penal, podría imponer algún periodo de prisión o alguna multa. También existe la vía administrativa y, por último, dejárselo a las federaciones. En el reciente caso de Baleares, por ejemplo, la federación tienen el control sobre los chavales, que son los que están federados. A los padres no podrían hacerles nada.

¿Pueden actuar en este tipo de casos los tribunales deportivos o los ordinarios?

En este ámbito no hay ninguna duda. Tanto la federación como las autoridades deben plantear sanciones ejemplarizantes para que no se vuelva a repetir estos casos. Tiene que haber una coordinación para abrir todos los frentes posibles. En los sucesos del Calderón, cuando murió un hincha, todos nos pusimos a remar en la misma dirección, pero lo que acabó primando fue la sanción administrativa. Impusieron a cada uno de los implicados una multa de 60.000 euros y la Audiencia Nacional las está confirmando.

¿Cabe esperar alguna medida más?

Prohibir la entrada a los estadios durante años, por supuesto. Sería inadmisible que siguiesen acudiendo a este tipo de recintos. Los deportes son una de las manifestaciones culturales más importantes que tenemos y no podemos transigir absolutamente nada.

¿Se está perdiendo el respeto hacia los árbitros?

El tema de los árbitros es un ejemplo más de lo que está pasando en la sociedad. Si hay gente que agrede al maestro de sus hijos o al médico no parece extraño que después se haga con un deportista como el árbitro. Esto es peligroso porque el deporte tiene un reflejo en la sociedad y en los niños. Si uno ve que se puede pegar impunemente lo estamos haciendo mal. Si yo grito barbaridades en un estadio se tiene que multar. Actualmente está sancionando con 9.000 euros por insultar en campos. Y si hay que cerrarlo, se cierra. Ya no digo que vayas a hablar de poesía en los lances de juego, pero no te puedes escudar en que culturalmente está admitido. No lo está y no se puede admitir.

Presiones en la denuncia

¿Qué temas está tratando en este curso?

Voy a centrarme en el lado del deporte relativo al negocio: los aspectos económicos, el dopaje y la violencia. La función de los tribunales deportivos y ordinarios y cómo no se llevan del todo bien entre ellos. Si tienes un problema de dopaje, por ejemplo, la federación te impone una sanción y tú tienes derecho a recurrir, siendo la última instancia el Tribunal de Arbitraje Deportivo en Lausana (Suiza).

¿Y si no se está conforme con una sentencia suya se puede ir por la vía ordinaria?

Sí, claro. Roberto Heras, como ejemplo de acusado de dopaje, lo hizo en Valladolid. Hay que tener en cuenta que los parámetros, las garantías y el tiempo de resolución varía entre los dos tipos de tribunales. En España se pretende que haya un equilibrio, aunque desde entidades y federaciones deportivas se hace presión para que no se vaya por la vía ordinaria.

¿A qué se debe?

Siempre hay presiones. El tribunal ordinario es mucho más garantista, pero tarda mucho más y tiene criterios muy distintos. A Heras le indemnizaron al final con casi un millón de euros por el modo de actuar del tribunal deportivo. Su carrera deportiva, claro, murió.

No como con Contador.

Exacto. Después de su positivo por clembuterol en el Tour 2011 apeló hasta el Tribunal de Lausana. Allí le pusieron una sanción de dos años sin competir y le retiraron los títulos. No fue más allá.

Una gestión opaca

¿El problema del deporte parte de su opaca gestión?

Totalmente. Lo deportivo está desbordado por los poderes públicos y económicos. Las élites en las directivas del deporte no actúan de manera transparente. El caso Platini, por ejemplo, también lo estamos viendo en los cursos y el problema resultó ser cómo se paga, cómo se cobra y cómo se protegen entre ellos. El deporte está bien, pero todo lo que le rodea habría que registrarlo más a fondo.

¿Qué casos relevantes ha dejado la justicia en materia deportiva?

El caso de Bosman, por ejemplo, fue notorio. Un futbolista del montón que decidió al final de su carrera denunciar en los tribunales porque no le dejaron irse del Lieja al Dunkerque. Él acabó en la justicia ordinaria y todo acabó derivando a la sentencia Bosman de 1995. Cambió todo el concepto de deporte profesional en Europa, admitiendo que los futbolistas profesionales son trabajadores que pueden moverse sin problemas gracias a la libre circulación de trabajadores.

¿Tiene España mala fama en materia de dopaje?

Sí, según la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y la prensa internacional, España tiene muy mala fama a la hora de controlar el dopaje. Casos como la Operación Puerto dan buena cuenta de ello.

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