El Comercio

Cañas en pie de guerra en el Muelle

Pescadores recreativos del Puerto Deportivo se concentran en la punta Lequerica para pedir que se afloje la presión sobre ellos.
Pescadores recreativos del Puerto Deportivo se concentran en la punta Lequerica para pedir que se afloje la presión sobre ellos. / AURELIO FLÓREZ
  • Los pescadores recreativos acusan a la Autoridad Portuaria de «una campaña» para echarlos del Puerto Deportivo

  • Afirman ser víctimas de «redadas» de la Policía Portuaria y critican que ya nos les «dejan tranquilos» ni en las zonas señalizadas para su afición

«La Autoridad Portuaria persigue a los pescadores recreativos como delincuentes para echarnos del Muelle, que pertenece a todos los ciudadanos de Gijón». Quien así se expresa es Santiago Fernández, funcionario de Correos de profesión y uno entre las decenas de aficionados a la pesca deportiva que se ha movilizado en los últimos días ante lo que consideran «una campaña de persecución en toda regla». Una campaña para frenar esta práctica habitual, muy extendida entre personas de todas las edades, que incluye «redadas continuas» por parte de la Policía Portuaria.

Según explica este pescador, los agentes portuarios han pasado a identificar a todo aquel que ven echando la caña en el Puerto Deportivo, con apercibimiento incluido de multa, sin importar que se tenga o no licencia, ni tampoco que uno se encuentre en una de las zonas que hasta ahora estaban señalizadas para esta actividad recreativa. «En vez de estar relajado y tranquilo disfrutando del día y de tu afición, te ves obligado a esconderte y a estar en vilo como si estuvieras delinquiendo», explica Fernández, quien el pasado martes congregó a través de las redes sociales a cuarenta pescadores recreativos en la punta Lequerica para pedir a la Autoridad Portuaria que afloje la actual presión a que está sometiendo a su colectivo. Al parecer, esta política de mano dura se justifica para evitar molestias a los dueños de embarcaciones de recreo que tienen su base de operaciones en el Puerto Deportivo. «Los pescadores deportivos somos muchos. Los hay que la arman, pero también los hay condecorados por el Ayuntamiento por salvar vidas», apunta.

Daniel González, otro asiduo del Muelle, critica que la Autoridad Portuaria «se aprovechan del miedo a las multas y de que la mayoría de los aficionados no sabemos bien a qué normativa atenernos para esta prohibición con la que quieren cargarse una tradición de muchas décadas». «Ahora alegan que las señales para las zonas habilitadas no sirven y que, para poder echar la caña en otro trocín de muro de 40 metros, hace falta un seguro nuevo con la compañía Axa», se queja amargamente este pescador. Y añade: «Nos hacen tener la licencia de pesca deportiva, el seguro federativo, ahora también el seguro de Axa... Para estar al día no haces más que pagar. Como si el Puerto Deportivo fuera su cortijo inventan y vuelven a regular a su antojo una actividad recreativa que ya está regulada por el Principado».

Carmen Fernández, una de las mujeres que comparten una afición mayoritariamente masculina, desliza otra queja a propósito de la situación que viven desde hace días unos pescadores obsesionados con el coche blanco de la Policía Portuaria: «Lo prohíben todo para los locales: el baño, la pesca... Sin embargo, llega el verano y los turistas que llegan en barco se bañan en las dársenas y pescan desde los pantalanes. A los de fuera sí se les permite y a los de casa que salen a pescar, incluso durante las noches más crudas del invierno, todo son trabas».

Ángel Fernández, otro de los que se siente víctima de una persecución y reivindica la convivencia pacífica entre su colectivo y los patrones de las embarcaciones de recreo, afirma que «las capturas de peces son pocas y son lo de menos. Echar la caña para mucha gente tiene un efecto terapéutico. Te ayuda a pasar el tiempo entretenido y relajado, a desconectar de los problemas cotidianos». De hecho, muchos de los que ahora se rebelan contra las restricciones impuestas por El Musel, explica, «son jubilados y chavales en paro o en tratamiento psicológico que no hacen mal a nadie». «También hay padres y madres que acuden en familia con sus hijos para iniciarles en esta práctica», agrega.

Jubilados y chavales parados

Este pescador expresa otra inquietud adicional. «Llega el verano y van a prohibir la pesca en las playas como siempre en horario diurno. Salvo en un reducto ridículo, si nos echan del Puerto Deportivo y de la escollera de Talasoponiente, ¿dónde va a pescar la gente mayor e impedidos que no pueden acceder a pedreros o a cualquier otro terreno más difícil?», plantea.

La pesca en el Puerto Deportivo reúne a diario a decenas de gijoneses en el tramo costero comprendido entre Cimavilla y la playa de Poniente, especialmente en horario nocturno o cuando hay oleaje durante la pleamar.

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