El Comercio

25 años de Ingeniería Informática

El presente curso 2016-2017 se conmemora el 25 aniversario de la titulación de Ingeniería Informática que comenzó su andadura en el curso 1991-1992. La ‘superior’, como se conocen popular, pero erróneamente, a las titulaciones de ingeniería de segundo ciclo.

Desde el año 1982 ya se estaba impartiendo Ingeniería Técnica Informática en dos Escuelas Universitarias de la Universidad de Oviedo que habían sido creadas a la vez, en la misma universidad y separadas 30 kilómetros. Un hecho insólito. Había sido la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Gijón la que había llevado la iniciativa con buen arropamiento municipal. Pero el entonces rector, Teodoro López Cuesta, persona brillante donde las hubiese pero que no concebía que la Universidad de Oviedo se desarrollase fuera de la capital asturiana, no quería perder el control de una titulación que ya se veía con buen porvenir. Ya se había opuesto con ahínco a que se desarrollase la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales –lo que le llevó a ser declarada persona non grata por el Ayuntamiento de Gijón–. Con una maniobra consiguió del Ministerio de Educación –pese a que ya se había opuesto por escrito– que también se desarrollase una Escuela Universitaria de Informática en Oviedo nacida en este caso desde de la Escuela de Empresariales la ciudad, a pesar de su desinterés por esta titulación.

A principios de los años 90, el entonces rector de la Universidad, Juan López-Arranz, impulsó la creación de la titulación de Ingeniería Informática. El desarrollo del segundo ciclo suponía un salto de gran envergadura. Entre otras cosas, suponía la posibilidad de formar doctores y crear las bases investigadoras esenciales de cualquier Universidad que se precie. Esta vez fue la institución académica asturiana la que llevó la iniciativa de que fuera en Gijón. Era necesario crearla en el seno de una Escuela Superior. Podía ser en la de Minas de Oviedo o en la de Ingenieros Industriales de Gijón. En ninguno de los casos era bien recibida. Por entonces, la Ingeniería Informática tenía mala consideración entre las ingenierías. La base de su formación era diferente y el hecho de que los ingenieros informáticos no tuvieran reconocidas atribuciones profesionales –es decir, cualquier persona puede firmar un proyecto de informática– les colocaba en una situación difícil respecto a sus colegas. Incluso hoy en día, lamentablemente la Ingeniería Informática no forma parte del Instituto de Ingeniería de España.

Pese a la oposición, el Rectorado impuso su criterio lo que obligó a transformar la Escuela en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales e Ingenieros Informáticos de Gijón. Un hito en la historia de la Escuela y un precedente que facilitaría la posterior incorporación de Ingeniería de Telecomunicación y el proceso de fusión de 2010 de los tres centros de ingeniería de Gijón que daría lugar a la actual Escuela Politécnica de Ingeniería.

Actualmente, los nuevos planes de estudio derivados del proceso de Bolonia se han traducido a nivel nacional en titulaciones de Grado en Ingeniería Informática relacionadas con el ejercicio de la profesión de Ingeniería Técnica mientras que la profesión de Ingeniería Informática ha quedado en el Máster en Ingeniería Informática –corresponde con la titulación que se celebra y que se imparte en la Escuela Politécnica–. También han surgido otras titulaciones de Grado y Máster íntimamente relacionadas con la Informática y también de gran interés aunque no puedan incluir el término Ingeniería Informática en su nombre para evitar la confusión.

La salud y el prestigio de la informática en general es hoy mejor que nunca. Han sido creados miles de empleos en Asturias y han surgido montones de empresas que si no crecen más es ya por la falta de profesionales; decenas de grandes, medianas y pequeñas empresas y entidades de nuevo cuño: DXC –hasta hace unos días CSC–, Capgemini, Izertis, Futuver, SATEC, Intermark, Indra, Divisadero, Espiral, IECISA, Neosystems, Mecalux Solutions Software, Telecable, Seresco, Ricoh, CTIC, Cluster TIC y un larguísimo etcétera, muchas en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón, a escasos metros de la Escuela, que han conformado un sector de gran relevancia económica para nuestra Comunidad Autónoma y con gran potencial de crecimiento.

Uno de los grandes retos de futuro va a ser cómo aprovechar esta gran oportunidad para el Principado en un sector donde se demandan más profesionales de los que ya hay en estos momentos y con unas necesidades de una formación cada vez más compleja.

Juan Carlos Campo es el director de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón.

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