El Comercio

Las restricciones al tráfico en el centro de Gijón reciben el apoyo de los vecinos y dividen a la oposición

  • El PP censura la «estrategia ofensiva hacia el vehículo particular» e IU cuestiona un modelo que «vale lo mismo para Gijón que para Valladolid»

Las primeras impresiones son positivas en Cimavilla, el centro, Laviada y La Arena. Estos cuatro colectivos vecinales ven con buenos ojos el modelo estratégico de movilidad propuesto por los expertos para el periodo 2018-2024. Un modelo que impone restricciones de acceso a los coches en el centro de la ciudad, para ganar espacio público para peatones y ciclistas, y que plantea también cerrar el barrio alto al tráfico rodado excepto para residentes, servicios, emergencias y transporte público. Las asociaciones de vecinos de los barrios donde se propone reducir la velocidad a 20 kilómetros por hora y encarecer la ORA a los no residentes se fijan en otras ciudades españolas y europeas que han conseguido con éxito pacificar el tráfico de coches o reducirlo a su mínima expresión a su paso por los cascos históricos.

Así lo hace Florencio Martín, presidente vecinal de Laviada, quien destaca que «viajando por Europa se ve que la tendencia va por ahí: peatonalizar el centro y cada vez menos coches circulando por las zonas más turísticas». 'Floro' Martín también considera «un acierto» las medidas de fomento del transporte público y la creación de aparcamientos disuasorios en puntos estratégico de la ciudad como Peritos o delante del Albergue Covadonga. «Hay que bajar la velocidad en Gijón en zonas como Constitución, Manuel Llaneza y la avenida de la Costa», defiende.

Maite Cuevas, vicepresidenta de la asociación Jovellanos del centro, también se muestra favorable al nuevo esquema de movilidad y transportes que se pretende aplicar en la ciudad. Sobre todo reconoce que le gusta el planteamiento de coches conduciendo de forma «sosegada y en convivencia pacífica con los peatones». «Es el modelo que ya tenemos en la calle Covadonga, entre Begoña y la Plazuela. Los coches pasan despacio, hay terrazas hosteleras y los viandantes no tienen ningún problema porque circulen los vehículos por ese tramo».

Tita Caravera, presidenta vecinal de La Arena, también apoya que el Plan de Movilidad se centre en «la reducción de la velocidad de los coches en el centro y en los barrios y que su modelo reconozca que la ciudad es para los peatones y no para los coches». Dicho esto, también pronostica que la propuesta de ampliación de la zona ORA, que ya se trató de abordar sin éxito durante el anterior mandato municipal, «va a sentar muy mal». Asimismo vaticina que «va a ser problemática la regulación de los aparcamientos de cara a los turistas, sobre todo en verano, porque estos siempre quieren tener dónde estacionar cerca de donde se alojan».

El presidente de la Asociación de Vecinos Gigia de Cimavilla, Sergio Álvarez, reconoce que el modelo del Plan de Movilidad va más allá de las peticiones del tejido asociativo al plantear el cierre completo al tráfico. «Recogen propuestas nuestras como la línea circular de EMTUSA para Cimavilla y el centro, pero las restricciones que planteábamos para los coches con plataforma única se limitaban a algunas calles como Vicaría y el entorno de la plaza de Arturo Arias. Esta prohibición general con sus excepciones, que cambiaría el actual sistema de acceso por videovigilancia, nos pilla de improviso y tenemos que analizarla en más profundidad», explica Álvarez, quien sí respalda al 100% las medidas para pacificar el tráfico en las zonas más neurálgicas de la ciudad.

Entre los grupos de la oposición municipal el documento de trabajo del Plan de Movilidad genera división de opiniones. PP e IU son los más críticos y quienes ponen más objeciones a la propuesta que se debatirá a partir del día 30 de este mes en el seno del Foro de Movilidad, donde tienen voz y voto 78 entidades.

La concejala popular Sofía Cosmen critica que el modelo por el que se apuesta diseña «una estrategia totalmente ofensiva hacia el coche, sabiendo que es imposible que las ciudades cambien de un día para otro en cuestiones como la movilidad». La edil también observa otro déficit en que «se deja en fuera de juego a las motos en una ciudad con un parque grande de ellas». Respecto a las limitaciones de velocidad propuestas recrimina que «a 20 kilómetros por hora en una moto con paquete te caes». Cosmen tampoco ve bien resuelta la solución para los residentes de la zona rural que suelen desplazarse al centro por medios propios y y expresa su preocupación por el impacto negativo que estas medidas restrictivas de acceso al centro urbano pueden tener en el comercio local. «La gente que vive en los barrios y en la periferia va a verse abocada a comprar en las grandes superficies comerciales». Y en cuanto al transporte de mercancías critica que «se parece que se quiere convertir a los conductores de furgonetas en carretilleros».

El portavoz de IU, Aurelio Martín, aprecia carencias de enfoque y de metodología que desembocan en un modelo «para salir del paso que lo mismo vale para Gijón que para Valladolid».

En su opinión, «se sacan unas conclusiones sobre unos análisis de movilidad insuficiente». Pero aún más importante que lo anterior es la falta de objetivos estratégicos en el Plan de Movilidad para defender ante el Ministerio de Fomento: «El principal objetivo de la movilidad en Gijón es el metrotrén y en el documento no se analiza su impacto». En Xixón Sí Puede apuntaban que «la música suena bien» a la espera de ver cómo se concreta. Y el PSOE aludía a la complejidad de su aplicación

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