El Comercio

Minichefs que cocinan como maestros

Los escolares seleccionados para disputar la semifinal del concurso en la Escuela de Hostelería. Cecilia García, la ganadora, es la tercera por la izquierda, de pie. Al lado, el plato que la llevó al podio.
Los escolares seleccionados para disputar la semifinal del concurso en la Escuela de Hostelería. Cecilia García, la ganadora, es la tercera por la izquierda, de pie. Al lado, el plato que la llevó al podio. / E. C.
  • La gijonesa Cecilia García, de 11 años, gana el Gastroaprendiz al sorprender con su tartar de atún rojo con guacamole y manzana

Unas rosas de manzana y un tartar de atún rojo con guacamole le brindaron ayer el primer premio 'Gastroaprendiz' a la gijonesa Cecilia García. Con tan solo once años, esta estudiante de sexto de Primaria del colegio Peñamayor, de la Asociación Cultural Enalba consiguió el mejor veredicto del jurado en este primer concurso de cocina para niños de 10 a 12 años. «Fue todo muy divertido, como en el programa de MasterChef junior. Al principio no sabía muy bien qué plato hacer cuando vi el atún pero salió muy rico me dijeron», comentó la ganadora sin separarse del gran cheque que acompaña el título. Lo canjeará el 9 de septiembre por una masterclass en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu de Madrid. El premio incluye una estancia de dos días con sus padres y entradas para un parque temático.

Cecilia estaba muy contenta por el reconocimiento aunque confesó que «no quiero ser cocinera profesional, solo cocino para divertirme en el club y con mi familia». La suya, fue una de las cincuenta solicitudes, cada una con una receta, que recibió el certamen. La organización -Gustatio y la Asociación Cultural Enalba- seleccionaron 25 nombres, aunque se presentaron 22, para la semifinal que se celebró en la Escuela de Hostelería.

Desde las diez y media de la mañana, los minichefs tuvieron 45 minutos para preparar las recetas libres que habían registrado para el concurso. El jurado valoró el nivel de dificultad de los platos así como la originalidad, su estética, el aroma y el sabor. Las cuatro finalistas fueron, además de la ganadora, Lola Ramos, Marina De la Vega y Soraya Álvarez. En esta última fase tuvieron que cocinar un plato sorpresa -atún rojo de la Almadraba, al estar en temporada- con los ingredientes que escondía una caja preparada para la ocasión. Dentro había ajo puerro, zanahorias, quesos y aceite, entre otros alimentos.

«Un auténtico espectáculo»

El público, la mayoría familiares, coincidió en que la final fue «un auténtico espectáculo». Las cuatro niñas, ataviadas con la chaqueta de cocina, se pusieron en acción. «Alguna no llegaba a los fogones y tuvieron colaboradores de la Escuela para ayudarlas en sus platos», explicó David Fernández-Prada, de Gustatio. Las cuatro demostraron capacidad de improvisación e imaginación en la cocina.

El jurado, presidido por Luis Alberto Martínez (Casa Fermín y profesor de la Escuela de Hostelería de Gijón), quedó sorprendido. Además de tartar, hubo atún en tataki, en ensalada y a la plancha con verduras. «Impresionó la calidad en la estética del plato ganador. Fue una experiencia muy interesante y resultó complicado la elección porque había un gran nivel», comentó Martínez. Junto a él, compartieron las deliberaciones los cocineros Pedro Morán (Casa Gerardo) y María Busta (Casa Eutimio); los críticos gastronómicos Juan Antonio Duyos y David Fernández-Prada; la participante de MasterChef junior, Estela Antuña, y, la bloguera especializada en postres, Mari Paz Álvarez. Dado el éxito, la organización no descartó ampliarlo a niños mayores e, incluso, a minichefs de otras regiones.

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