El Comercio

Una conductora arrolla a un peatón tras invadir la acera en Gijón

Estado en el quedó el coche tras invadir la acera, derribar un árbol y arrollar a un peatón.
Estado en el quedó el coche tras invadir la acera, derribar un árbol y arrollar a un peatón. / E. C.
  • El herido, de 52 años, esperaba el autobús en Ramón y Cajal cuando fue alcanzado por un turismo que se llevó antes un árbol por delante

Se encontraba esperando el autobús junto a una parada de la calle de Ramón y Cajal cuando un coche, en cuestión de segundos, invadió la acera, derribó un árbol y lo arrolló. El herido, de 52 años, J. M. F. P., pese a la aparatosidad del accidente, sufrió lesiones que no revestían gravedad, según explicaron fuentes del área de Seguridad Ciudadana.

El siniestro se produjo pasadas las cinco de la tarde. Por causas que se desconocen, la conductora de un turismo que circulaba en dirección al centro de la ciudad, a la altura de la calle de Avelino González Mallada, perdió el control, se salió del trazado de la calzada, se encaramó a la acera y, tras arrancar de cuajo el árbol, arrolló al viandante. El hombre salió despedido e impactó contra una fachada.

Durante los primeros momentos se temió lo peor. Los testigos acudieron rápidamente a socorrer al atropellado y comprobaron que estaba consciente y que, aparentemente, no presentaba lesiones de gravedad.

En el lugar se personaron varias dotaciones de la Policía Local y el personal del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU). Le practicaron las primeras atenciones en la calle y, a continuación, le trasladaron a un centro hospitalario para someterle a un exhaustivo chequeo.

El equipo de atestados de la Policía Local recabó datos y testimonios para determinar las causas que desencadenaron el accidente, con el objeto elaborar el informe que se remitirá al juzgado de guardia.

«Fue un milagro»

Los testigos del episodio consideran que «fue un milagro». «Con la de gente que había en la calle, lo raro es que no se haya llevado por delante a diez personas y que haya acabado en una desgracia...», lamentaba un vecino de la calle de Ramón y Cajal. «Escuché un ruido fortísimo y salí a la ventana porque creí que habían chocado dos coches y cuando vi que estaba en la acera me puse en lo peor», añadió.

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