El Comercio

El sellado del emisario de Peñarrubia sigue sin solución técnica tras un año de estudios

Vista panorámica del emisario de Peñarrubia desde la senda del Cervigón, ayer por la tarde.
Vista panorámica del emisario de Peñarrubia desde la senda del Cervigón, ayer por la tarde. / DANIEL MORA
  • El gerente de la EMA asegura que «en unos días» se hará pública la fórmula que aplicarán para evitar los vertidos por las numerosas fugas

El sellado de las fugas del emisario submarino de Peñarrubia se ha convertido en un problema de difícil salida, al que la Empresa Municipal de Aguas (EMA), responsable final de la obra, no encuentra solución técnica. Después de casi un año desde que se iniciaran los primeros estudios 'in situ' de la citada instalación, allá por el mes de agosto de 2016, aún no se dispone de un proyecto ni se sabe cuándo, de hecho, empezarán a intentar taponar esas fugas de aguas residuales que dejan su sello en las cercanías de la costa. El gerente de la EMA, Vidal Gago, no se mostró ayer muy explícito ante las preguntas de EL COMERCIO sobre el desarrollo actual de los trabajos. Se limitó a señalar que «en unos días se dirá lo que se va a hacer», declinando puntualizar algún detalle al respecto.

El mutismo de la Empresa Municipal de Aguas coincide, según pudo saber este periódico, con la preocupación existente entre los técnicos por la complejidad de la obra de sellado del veterano colector, de más de dos kilómetros y medio de longitud, que está más dañado de lo que se preveía y que, además, tiene las fugas en lugares de complicado acceso. De hecho, no se trata ya tanto de reparar un tubo submarino, como era de prever, sino de uno «geotécnico e hidrológico», se asegura.

Aunque los detalles técnicos pueden ser de difícil comprensión, fuentes autorizadas confirmaron que el emisario está «afectado por procesos hídricos externos» que complican en grado sumo las posibilidades de reparación y, de hecho, la empresa concesionaria del proyecto y obra, la catalana Copcisa, aún no tiene siquiera redactado el proyecto de obra. Todo hace indicar que, como señalaba el gerente de la EMA, Vidal Gago, sí lo harán público «en los próximos días».

Dudas sobre el trazado

El anuncio de que pronto se sabrán las medidas para evitar los vertidos de aguas fecales, al menos al lado mismo de la costa, coincide con el primer aniversario de la presentación por parte de Xixón Sí Puede de un impactante vídeo grabado en las profundidades de Peñarrubia en el que se veía, con manifiesta claridad, la salida de aguas residuales, sin tratamiento alguno, al Cantábrico por numerosas fugas. El edil de esta formación David Alonso mostró, por entonces, aquel ejemplo palmario para clamar por soluciones urgentes a un vertido motivado, en buena medida, por la paralización judicial de la depuradora de El Pisón.

Su denuncia encendió todas las alarmas. Llegaba el verano y más que delicado era afrontarlo con esa imagen (y esos efectos reales) sobre la costa local, por más que las autoridades, locales y regionales se afanasen en propagar que la calidad de las aguas del baño era incluso más que optima. Se buscaba una solución urgente. En agosto de 2016, los buzos empezaron a inspeccionar el colector, a estudiarlo, a buscar las fugas y posibles soluciones.

Incluso se afirmó, por entonces, que la EMA desconocía el trazado real del emisario porque, con el paso de los años, había sido desplazado por las corrientes. Se suponía, cuando se entregó esta instalación en 2006, que discurría soterrado. Luego resulta que se trataba de una tubería colocada sobre el fondo marino y siguiendo la geografía de las rocas. Han transcurrido más de diez años y los efectos de la mar han dejado más huellas de lo deseable en la instalación, que ahora son, por lo que parece, un auténtico rompecabezas para los técnicos.

De nuevo, verano

Ahora, cuando el verano del año siguiente ya toca a la puerta, poco o nada ha cambiado. Hasta febrero de 2017, la EMA no licitó la obra y, en el momento actual, la empresa adjudicataria aún está estudiando, de nuevo, los detalles del emisario con sus propios medios técnicos. Lo único que parece seguro es que el tubo submarino está más que observado, pero hasta dentro de «unos días» no se conocerán las soluciones técnicas que se adoptarán para su reparación, en el caso de que sea posible.

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