El Comercio

Despedidas de soltero, ¿un negocio no tan redondo?

Loca despedida de soltero en Gijón: dejan a un novio colgado en un árbol con un 'penekini'
Loca despedida de soltero en Gijón: dejan a un novio colgado en un árbol con un 'penekini' / Twitter: Aurora_Rocio
  • Tras la estrambótica imagen de un novio colgado de un árbol de este fin de semana vuelve la controversia de estas celebraciones

Con el buen tiempo llega la época de las despedidas de solteros. Y en el norte del país, Gijón cobra un protagonismo especial en este tipo de celebraciones, no exentas de polémica con una clara división de opiniones en dos bandos, ambos con sus pros y sus contras.

No hay más que darse una vuelta por la ciudad un sábado por la noche para comprobar cómo el 'boom' de las despedidas ha impactado sobre el imaginario urbano: con limusinas, bicibirras y grupos de jóvenes disfrazados por doquier. Aunque no hay cálculos oficiales, fuentes del sector señalan que un fin de semana fuerte puede llegar a haber 3.000 jóvenes y 300 despedidas en Gijón.

Por una parte, estos 'rituales' se convierten en una fuente de ingresos económica muy potente para un sector muy amplio (desde hoteles, restaurantes, agencias de viajes...). Si se busca, un interesado en organizar una despedida se puede encontrar desde cenas-espectáculos, desplazamientos en limusina, etc. En resumen, juerga asegurada.

El debate está en la calle y en las instituciones: ¿se nos han ido de las manos las despedidas o es un vehículo adecuado de patrocinio turístico de la ciudad? ¿Prohibir viajar a la gente que quiere venir a Gijón a pasárselo bien? ¿Perseguir a la gente que va disfrazada por la calle?

En el bando de los detractores, encontramos desde aquel al que le molesta el ruido en la calle hasta los que piensan que estas manifestaciones de alegría son claro síntoma de un turismo de baja calidad. En Gijón, por ejemplo, hay bares donde las despedidas no son bienvenidas —pegatinas de aviso incluidas— porque 'espantan' a los parroquianos habituales.

Dejan a un novio colgado en un árbol con un 'penekini'

Y para muestra un botón. El más difícil todavía. Este fin de semana Gijón tuvo otro de estos ejemplos, con una vuelta de tuerca a la imaginación y ofreciendo una singular estampa en la calle del Decano Prendes Pando, donde los paseantes pudieron observar a un joven ‘atado’ a un árbol a media altura con un montón de vueltas de celofán. La imagen fue colgada en Twitter y enseguida se convirtió en viral, generando un torrente de comentarios en mil direcciones. A tenor de la estampa, el homenajeado por sus amigos no parecía en absoluto afectado por su inmovilidad; es más, posaba relajado con una copa en una mano y semblante festivo a escasos metros de la avenida de la Constitución, a un lado, y los antiguos juzgados de Prendes Pando, al otro.

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