El Comercio

Dos padres de jugadores se pelean en la fiesta del club gijonés Arenal

  • Los hombres llegaron a las manos el sábado durante la celebración del fin de temporada. Sus hijos han sido expulsados del equipo

Los padres de dos jugadores de las categorías inferiores del Club Deportivo Arenal protagonizaron en la madrugada del domingo una pelea en las instalaciones del equipo, en El Tragamón. El desagradable incidente ocurrió durante el acto de hermanamiento que realiza la entidad desde hace 35 años y que cierra el curso de actividades.

Pasaba media hora de la medianoche cuando ambos hombres comenzaron a pelearse. «No sé por qué fue ni lo quiero saber», aseguró ayer el presidente del Arenal, Víctor Manuel Martínez, visiblemente disgustado por el incidente. «En 35 años, nunca había pasado nada», apunta. Según el relato del responsable del club, estos padres estaban en la barraca y habían ingerido alcohol.

Al percatarse de la pelea, los asistentes les separaron. «Lo solucionamos nosotros hablando con ellos», indicó. Habían solicitado la presencia de la Policía Local, pero cuando la patrulla llegó a las instalaciones deportivas ya se habían marchado. Ambos se habían ido por sus propios medios. Sus hijos, según Martínez, no presenciaron la escena porque estaban en el campo jugando. «No se llegaron a enterar», aseguró.

700 personas

El club ha decido expulsar a ambos jugadores «porque donde van los hijos van los padres». Dadas las circunstancias, dieron por terminada la fiesta «por el disgusto» de los presentes. La tónica habitual es que la celebración se prolongue hasta las dos de la madrugada, pero los ánimos no acompañaban. La fiesta dio comienzo a las cinco de la tarde. Unas 700 personas entre directivos, voluntarios, padres y jugadores de los veintidós equipos federados del club habían pasado una animada jornada con música, espicha con pinchoteo, bolsas de picnic y reparto de regalos de proveedores para los críos.

Hasta que se produjo la pelea, que estropeó la esperada fiesta de fin de temporada. El presidente del Arenal se mostró tajante sobre conductas violentas: «Actitudes de ésas no las quiero en mi casa».

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