El Comercio
La excavadora que los detenidos habían alquilado, en la nave.
La excavadora que los detenidos habían alquilado, en la nave. / SIMAL

Piden siete años de cárcel para tres acusados de desguazar una nave en Gijón

  • El fiscal considera que procedieron al derribo, en Nuevo Gijón, para apropiarse de las vigas sin permiso de la empresa propietaria

Estuvieron durante veintidós días derribando la nave y extrayendo la estructura metálica para luego venderla. Ésta fue la hipótesis defendida ayer por el fiscal en el juicio contra los tres acusados de un delito de robo con fuerza en las cosas. Según el ministerio público, los tres encausados fueron detenidos el 26 de abril de 2016 en el interior de una nave industrial situada en la avenida Miguel Hernández, en Nuevo Gijón. Uno de ellos manejaba una excavadora y los otros dos separaban el material, con el fin de apropiarse de las vigas que sostenían la techumbre.

Para R. F., elevó la petición de condena de dos a tres años de prisión respecto de su escrito de calificación inicial, al apreciar la circunstancia agravante de reincidencia. Tanto para J. A. como para J. V., el fiscal solicitó dos años de cárcel. Respecto a la responsabilidad civil por los perjuicios ocasionados a la empresa constructora propietaria de la nave, el ministerio público requirió 97.000 euros. R. F. reconoció que había alquilado una excavadora el 4 de abril, entre otra maquinaria. Según su relato, en una ocasión que se acercó a la nave, fue contratado para retirar las vigas por un hombre que aseguró ser policía. «Me enseñó la placa», apuntó.

Ese hombre, J. A. R., declaró en la vista oral, celebrada en el juzgado de lo Penal número 1, que había comprado vigas a R. F. por importe de 700 euros. «Pasé por delante y me acerqué para preguntar si iban a demoler la nave y si me vendían las vigas para una casa que estaba rehabilitando», señaló. Material que, cuando conoció la supuesta naturaleza delictiva de los hechos, devolvió a la empresa propietaria. Señaló que no detectó nada extraño, puesto que los encausados llevaban ropa reflectante y cascos y tenían la maquinaria precisa para dichos trabajos. Los policías nacionales que intervinieron confirmaron que los acusados no tenían permiso para llevarse el material. Por su parte, el administrador de la constructora dueña de la nave dijo que había pasado un mes antes por las instalaciones, que estaban tapiadas, y no tenían los enormes desperfectos que detectó el día de autos, cuando pasó con su coche por allí. Los daños fueron tan cuantiosos que se vio obligado a demoler lo poco que quedaba en pie de la nave. Los acusados sostuvieron que estaba abandonada y que se limitaron a recoger chatarra, pero no derribaron ninguna estructura.

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