El Comercio

Adolfo Mariño: «Dios nos hizo libres y lo celebramos sin ofender»

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Las autoridades, con la alcaldesa al frente, y numerosos fieles siguen las palabras del párroco de San Pedro. / D. Mora

  • El nuevo abad de Covadonga pide respeto a los oficios religiosos, y el párroco de San Pedro, trabajo, una pinacoteca en Tabacalera y el ascenso del «Sporting a Primera»

La tradicional ofrenda al patrón de la ciudad estuvo marcada por un llamamiento al respeto y al espíritu de convivencia. El recién nombrado abad de Covadonga, Adolfo Mariño, dedicó ayer su homilía a defender la libertad de los fieles. «Dios nos hizo libres y lo celebramos sin ofender», apuntó durante la eucaristía celebrada en la iglesia de San Pedro. Por ello, pidió «respeto a las diferencias sin ideologizar la fe». «Quizá alguno no entienda que lo celebremos», pero es un derecho y una necesidad para los creyentes, apuntó el abad.

Una parte de los fieles, indicó, «se ven arrastrados por el laicismo». Así las cosas, invitó a llevar a cabo estas prácticas religiosas a pesar de «las etiquetas» que otros pongan. En este punto, aludió a mantener las creencias y hacer oídos sordos «a quienes pretenden reducir a Dios a las sacristías y ridiculizar a la Iglesia». «Es nuestra hora, no la dejemos pasar por cobardía», remarcó Mariño. No faltaron los elogios a una ciudad muy querida para él. Y es que, en 2003, fue nombrado párroco de San José, cargo que ocupará hasta el próximo mes de agosto. «Gijón tiene embrujo y hechiza a todos los que vivimos aquí», apuntó. «Sueño muchas veces con una ciudad que tienda puentes y derribe muros que aíslan y empobrecen», añadió. También hizo alusión Mariño a su nuevo destino. Para abrazar la religiosidad, «Covadonga puede ser un buen lugar. Ahí os espero», indicó. Al finalizar la eucaristía, oficiada por varios sacerdotes, también se entregó el premio San Pedro 2017 a las cofradías y hermandades de la ciudad por su labor en la recuperación de la Semana Santa gijonesa, que se remonta a 1995. Representantes de la Santa Vera Cruz, la Santa Misericordia y elSanto Sepulcro recogieron el galardón.

Al término del oficio religioso, el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, ofreció un pequeño discurso antes de bendecir las aguas. Hiló sus palabras con numerosas referencias a la figura de San Pedro como pescador y a Gijón como villa marinera. Ydentro de la ciudad destacó la importancia de Cimavilla, donde se enclava la parroquia dedicada al patrón del municipio. Gómez Cuesta también hizo referencia a temas de actualidad que afectan a los gijoneses.

«Una buena costera»

Así, pidió al patrón de los gijoneses una pinacoteca para el edificio de la antigua Fábrica de Tabacos, patrimonio llamado a revitalizar el barrio alto. No se olvidó el párroco de requerir a SanPedro «que dé vida y trabajo» y que «conserve el aire puro». Como la mar es fuente de vida, Gómez Cuesta también demandó actividad para ElMusel y «que los pescadores tengan buena costera». Incluso, requirió la ayuda del santo para «rellenar la playa con esa arena canela».

El párroco, como buen aficionado al fútbol, no dejó de lado al equipo local en sus peticiones, «para que el Sporting vuelva a Primera». Tras el discurso y con la melodía de ‘Asturias, patria querida’, Gómez Cuesta y la alcaldesa, Carmen Moriyón, vertieron agua bendita y lanzaron flores al mar Cantábrico como ofrendas. El ‘Gijón del alma’, coreado por los presentes, puso fin al acto.

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