«Para 2019 el PSOE necesita un candidato con presencia social y liderazgo», dice Ardura

Iván Fernández Ardura. / C. MUÑIZ
Iván Fernández Ardura. / C. MUÑIZ

«La actividad se resintió con la gestora, que debería haber sido provisional. La valoración no puede ser positiva», dice el secretario general

I. VILLAR GIJÓN.

El secretario general del PSOE de Gijón, Iván Fernández Ardura, descartó ayer en una entrevista en Canal 10 cualquier posibilidad de postularse como candidato a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales y reiteró su defensa de un modelo basado en la bicefalia, con una persona al frente del grupo municipal diferente a la que lidera el partido. «Es una combinación que ya hemos tenido en el pasado y que suele funcionar bien. Cuando me presenté a este proceso dije que estaba disponible para ocupar un cargo orgánico, pero no me comprometí a otras responsabilidades. Entre otras cosas, porque el trabajo en las instituciones absorbe bastante y es bueno que haya alguien dedicado al partido», señaló.

Destacó, no obstante, la importancia de que haya «sintonía» entre esas dos personas para evitar que la relación entre ambas partes se resienta. «Yo tengo muy claro cuál es el papel de un secretario general, tanto para ejercer la autoridad que le corresponde como para dejar los espacios que debe. Y si tienes un candidato que comparte esa manera de entender la organización no tiene que haber problemas».

Fernández Ardura fijó para el próximo otoño la celebración de las primarias de las que saldrá el cabeza de cartel para las elecciones de 2019 y consideró que entre los criterios que deberán tener en cuenta a la hora de elegirlo han de estar «que sea alguien con presencia social y que realmente ejerza un liderazgo. Que sea atractivo. Es lo que necesitamos y lo que vamos a buscar». El líder de los socialistas gijoneses aseguró que su objetivo a dos años vista es que el PSOE «vuelva a ser la primera fuerza política de Gijón» y confió en que «el entusiasmo y la energía» que vio en el proceso que culminó con su elección como secretario general sirva de impulso «para recuperar la ciudad».

Atribuyó la caída del partido en Gijón en los últimos años a que «antes estaba muy imbricado en la sociedad, con militantes prácticamente en cualquier espacio. Cuando defendíamos ideas que eran buenas, siempre encontrábamos gente en la calle que las replicaba. Pero hemos perdido influencia en algunos de esos espacios y en los que han ido surgiendo nuevos no tenemos presencia». En este sentido, citó la necesidad de que «la gente del ámbito asociativo empiece a vincularse con el PSOE, implicarlos en nuestros debates para que vean que trabajando con nosotros tienen influencia».

Añadió que esta relación con las entidades sociales no debe limitarse a los dirigentes, «reproduciendo lo que hacíamos cuando gobernábamos, que era que el concejal se reunía con una asociación, la preguntaba qué necesitaba y preparaba propuestas. Esto solo se logra con un trabajo conjunto de toda la organización, con interacciones más profundas. Cuando la participación no tiene un canal concreto y estrecho, sino uno más ancho en el que no tienes un control absoluto, consigues que la gente se anime y la militancia ve que la organización es más atractiva». Así, incidió en que las bases han de tener «un papel central» en la organización «porque así la defenderán mejor».

También se refirió a la larga permanencia de una gestora al frente del PSOE de Gijón. «La actividad del partido se ha resentido mucho. Los grupos de trabajo no funcionaban, los órganos no se reunían, la militancia se iba desactivando... La valoración no puede ser positiva. Una gestora debe ser algo más provisional. Y al final el partido notó esta anomalía».

Moción de censura

Respecto a la relación con otras formaciones políticas, insistió en su intención de «buscar un acercamiento con el conjunto de las fuerzas de la izquierda», si bien matizó que no tiene que ser necesariamente para impulsar una alternativa inmediata al gobierno de Foro. «Puede ser para una moción de censura o para buscar espacios de entendimiento. Todo dependerá de lo que plantee también la otra parte. Recuperar la ciudad para la izquierda sería un logro, pero las cosas no se pueden forzar. Lo que tenemos es que trabajar para que sea posible, ahora o en las próximas elecciones».

Aunque defendió que si hubiera una moción de censura «lo lógico y natural sería que el candidato sea el del partido más votado», añadió que «si antes de sentarnos con nadie ya le decimos que tiene que aceptar algo, ya no es que no lleguemos a un acuerdo sobre eso, sino que a lo mejor no llegamos a acuerdos para otras cosas que también son importantes».

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