El abandono de socios allana a Corripio aprobar la primera asamblea anulada

Los socios apoyan los puntos del orden del día en una de las votaciones, pero con casi la mitad de las sillas vacías por abandono. / P. UCHA

Cerca de dos centenares de personas, incluidos los integrantes de la mesa moderadora, se fueron de la sala para no participar en «este circo»

E. C. GIJÓN.

Es imposible saber qué hubiera ocurrido ayer en la asamblea del Real Grupo de Cultura Covadonga si un grupo de oposición organizada, formado por unas 200 personas, no hubiera abandonado -para no participar en «este circo»- la reunión antes de votar los asuntos fundamentales del orden del día, pero hay indicios claros de que el resultado de la primera asamblea del Grupo convocada para dar cumplimiento a una sentencia del Supremo que obliga a repetir las celebradas después del 30 de junio de 2011 no hubiera sido tan claro como fue, con todos los asuntos aprobados con una holgura tan amplia.

Hay que tener en cuenta que la mesa moderadora, cuyos componentes fueron parte de los socios que protagonizaron el plantón, habían sido elegidos con más de trescientos apoyos en cada caso, mientras que ninguno de los asuntos al final aprobados llegó a los 200 votos. En este caso, los números no son exactos, ya que, por ejemplo, la directiva votó a favor de todos los candidatos a formar la mesa moderadora, sin duda como signo de imparcialidad, de forma que algunos de esos tres centenares de votos no eran críticos, pero si quienes dejaron la sala hubieran defendido un posicionamiento negativo lo que acabó siendo un paseo triunfal pudo haber sido un calvario.

Con las cosas así, directiva y oposición, que prácticamente quedó ayer instituida con Melchor Fernández como portavoz, tienen motivos para la satisfacción y, también, el pesar. En el caso del equipo de Antonio Corripio, el presidente del Grupo, contento porque ha cumplido su objetivo, que era no complicar más de lo que están los asuntos jurídicos y económicos de la entidad, con una incertidumbre sobre la que habían advertido a la hora de convocar la asamblea. Y pesar porque ahora tiene más fácil la recomposición del pasado que la construcción del futuro.

Melchor Fernández se erige en portavoz de una oposición organizada y con fuerzaDirectiva y críticos lograron ayer sus objetivos, pero con la división patente

En el caso de la oposición, alegría porque ha demostrado organización y fuerza, hasta el punto, probablemente, de decidir su resultado, en este caso por omisión. Pero también disgusto porque las circunstancias hacen que tenga más capacidad para destruir que para alcanzar unos objetivos. Doscientos o trescientos votos son en la mayoría de los casos suficientes para ganar una asamblea, pero no para vencer en unas elecciones y, en cualquier caso, es competencia de la actual junta directiva valorar si le hacen la vida suficientemente imposible a Corripio como para tener que adelantar los próximos comicios, en principio con dos años y medio de vigencia por delante.

Sin perjuicio de que ayer quedara patente que la oposición grupista tiene ramificaciones, con un exsecretario de la anterior directiva, Armando Menéndez, que reprochó a Corripio falta de acierto para aglutinar a los socios, la que se muestra mayoritaria eligió a un portavoz, Melchor Fernández, para anunciar el desplante.

Melchor Fernández ya fue directivo del Grupo con Ángel Cuesta, y dejó ese equipo junto a Tasio del Reguero, que optaría luego a la presidencia frente a Tamargo y acabaría siendo durante algunos meses vicepresidente de Antonio Corripio. Fernández es, pues, buen conocedor de la historia del Grupo, al menos la de las dos o tres últimas décadas, con posiciones habitualmente críticas, tanto con Peláez, desde el momento de la escisión referida, como de Tamargo, luego, y ahora de Corripio.

Ayer, para explicar su abandono de la asamblea y exhortar a los demás a hacer lo mismo, sin duda sabedor de la respuesta que obtendría, argumentó que, a su juicio, solo podrían participar en la asamblea los antiguos socios del Centro Asturiano que presentaron la denuncia aceptada por el Tribunal Supremo; censuró que el Grupo haya retirado su recurso ante el Supremo antes que lo hicieran los reclamantes del Centro y pidió que constaran las cuentas del Centro Asturiano en la memoria y los presupuestos de 2012 (tema de la asamblea), ya que los tribunales dan por hecha la fusión desde julio de 2011. Asimismo, censuró que se haya convocado la primera asamblea retrospectiva antes que la de presupuestos de 2017, que la directiva grupista está reformando tras el rechazo a su propuesta inicial.

La respuesta a su intervención no fue por él escuchada, ya que antes se produjo el ya citado abandono, pero la directiva defendió luego que los convocados a las asambleas son todos los socios del Grupo y no solo los amparados por el Supremo; que el Grupo retiró el recurso contra la sentencia que consagró la fusión, pero mantuvo su oposición a la pretensión de los demandantes del Centro Asturiano, pero perdió, y que las cuentas de la entidad absorbida fueron independientes, lógicamente, hasta que el Grupo se vio obligado a dar por hecha la fusión.

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