«¿Dónde está Ablanedo?»

«¿Dónde está Ablanedo?»
J. PETEIRO

«Se culpa y repite que seguiría vivo si hubiera bajado con él en coche», llegaron a decir los padres de Juan ante la ausencia de Álvaro en el funeral

O. SUÁREZ / P. LAMADRID GIJÓN.

«¿Dónde está Ablanedo?». Fue una de las frases que más se escucharon durante en velatorio y el funeral en memoria de Juan Fombona. Su íntimo amigo, su compañero de fatigas, la persona que más le conocía, no acudió a despedirse de él, un extremo que los más próximos achacaron al profundo abatimiento en el que le dejó la prematura muerte de la persona que siempre estuvo a su lado. «Está destrozado, se culpa y repite continuamente que si lo hubiese obligado a bajar con él en coche ahora estaría vivo», llegaron a explicar los padres de la víctima por la notable ausencia del que consideraban de la familia.

Durante tres días se encerró en casa -a escasos 200 metros de la del fallecido- y atendió a contadas llamadas de teléfono. Sí se comunicó con los hermanos de Juan, a quienes relató que se despidieron en el Baffi a las cuatro de la madrugada, después de una de sus habituales cenas y noches de copas de fin de semana. Siempre solían acabar la velada en Somió. Y así fue en esta ocasión. Nada hacía presagiar que sería la última copa que se tomarían juntos.

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La investigación policial señala que Juan se fue andando a casa solo y que, poco después, Álvaro cogió su coche para retirarse también a su domicilio. Cuando pasó a su altura, en la misma acera de la iglesia de San Julián, por causas que aún se desconocen, Álvaro habría atropellado a su íntimo amigo. La Policía Nacional, tras examinar todos los indicios, apunta a que se trató de un hecho fortuito y que no fue una acción premeditada. Lo que sí está claro es que el autor del atropello huyó sin socorrer a la víctima. El primero en alertar a los servicios de emergencia fue un empleado de seguridad de la casa de la familia Masaveu. Cuando los servicios sanitarios llegaron al lugar, a Juan solo le quedaba un hilo de vida. Murió poco tiempo después por la gravedad de las lesiones.

«La historia es más increíble»

Marta Nonide fue la doctora que atendió a Juan después del atropello. Veraneaban en la misma urbanización de Playa de San Juan (Alicante), pero llevaban años sin verse. No le reconoció en ese momento. Esta médica del Servicio de Asistencia Médica Urgente del Principado (SAMU) escribió en su blog personal un duro mensaje hacia ese conductor, cuya identidad se desconocía entonces.

«Tú eres un cabrón. Un cobarde. Un miserable inmaduro», señaló. Ayer reconoció que, de haber sabido cuando escribió esas líneas la vinculación entre ambos hombres, el texto «quizá habría sido diferente, porque la historia es más increíble todavía».

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