La Abogacía del Estado rechaza las dos ofertas por la antigua sede portuaria del Muelle

Edificio de la antigua sede de la Autoridad Portuaria en Gijón. /AURELIO FLÓREZ
Edificio de la antigua sede de la Autoridad Portuaria en Gijón. / AURELIO FLÓREZ

Una de las empresas no presentó su proyecto en tiempo y forma y la otra no cumplía con las condiciones urbanísticas requeridas

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

La Autoridad Portuaria de Gijón no es capaz de vender su antigua sede de la calle de Claudio Alvargonzález, en el Muelle. Ayer se tenían que haber abierto los sobres con las ofertas económicas presentadas por los dos interesados, pero ni siquiera se llegó a hacer. El representante de la Abogacía del Estado no dio validez a la documentación aportada y, por tanto, se tuvo que declarar desierta la segunda subasta convocada para vender el histórico edificio.

Dos habían sido las empresas que habían concurrido a esta convocatoria, Miramar Apartamentos y Santiarti. Ambas están vinculadas a sendas cadenas hoteleras. Según se explicó desde el Puerto de Gijón, la primera de las empresas no presentó en tiempo y forma la documentación necesaria ni realizó todos los trámites. Por contra, la segunda se enfrentó con problemas de tipo urbanístico. Ahora queda por saber si la Autoridad Portuaria de Gijón realizará un tercer intento de enajenación del inmueble pero, en el caso de que así fuera, parece que uno de los hasta ahora interesados no participaría en la subasta.

Según explicó a este periódico el empresario avilesino José Ignacio Santiago, de la firma Santiarti, «el edificio en sus actuales condiciones no nos vale». De momento no se plantea un nuevo intento para comprar el inmueble y, para que así fuera, «tendrían que cambiar muchas circunstancias». El objetivo de este empresario era convertir el histórico edificio del puerto en un hotel de cinco estrellas para la cadena NH, no en vano fue el promotor del hotel que tiene esta cadena hotelera en la ribera del Piles.

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Pero ya hubo varias ocasiones en las que la Autoridad Portuaria de Gijón estuvo cerca de vender esta propiedad en el Muelle. La primera vez tuvo lugar a principios del año pasado, cuando un inversor llegó a plantear sin éxito un alquiler con opción a compra para su reconversión en un hotel. Eso hizo que se abriera una subasta en la que se había fijado un precio mínimo de 3.580.000 euros. Ese proceso se cerró a mediados de julio sin recibir ninguna puja y a finales de septiembre el consejo de administración la declaró desierta de forma oficial.

A continuación fue el propio Ayuntamiento de Gijón el que se planteó, a finales de noviembre, hacerse con el edificio. El plan pasaba por presentar una oferta de 2,9 millones de euros para trasladar a ese lugar todas las dependencias de su departamento de Urbanismo. Pero la oposición del resto de los grupos municipales fue total, echando al traste las intenciones del equipo de gobierno.

La Autoridad Portuaria de Gijón tuvo que consultar de nuevo a Puertos del Estado sobre la posibilidad de proceder a sucesivas subastas para enajenar el inmueble. El consejo de administración lo aprobó el 15 de diciembre, con una reducción del 15% en el precio mínimo, hasta dejarlo en 3.042.000 euros. Esa segunda subasta fue la que ayer se declaró desierta.

5.236 euros de IBI

A lo largo de estos procesos de subasta han salido a la luz datos curiosos relacionados con este inmueble. Los empresarios ofertantes tenían que medir al límite sus inversiones y recabaron información hasta sobre cuánto paga el Puerto de Gijón por el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). El caso es que el recibo del año pasado ascendió a 5.236,87 euros, para un valor catastral de 1,2 millones de euros.

El edificio, ubicado en el número 32 de la calle de Claudio Alvargonzález, fue construido en 1909 y está sin uso desde que a finales de 2012 las oficinas de la Autoridad portuaria de Gijón se trasladaran al Edificio de Servicios Múltiples de El Musel. Cuenta con 2.860 metros cuadrados, divididos en cinco plantas, con una explanada de aparcamiento de 877 metros cuadrados y capacidad para 20 automóviles. Las dos ofertas presentadas pretendían instalar en él un negocio hostelero, pero se enfrentaban a un problema añadido, como es que el Plan Especial de Reforma Interior de Cimavilla no admite la construcción de este tipo de equipamientos en el barrio alto. Las autoridades urbanísticas deberían cambiar el planeamiento para permitirlo.

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