Acepta seis años de cárcel por tratar de matar a su pareja a martillazos

La Fiscalía rebajó su petición inicial de condena al considerar las atenuantes de reparación del daño y trastorno mental transitorio

M. M. C. OVIEDO.

El hombre de 63 años acusado de intentar matar a su pareja con un martillo y un punzón, en noviembre de 2016, en una vivienda de El Natahoyo aceptó ayer una condena de seis años y tres meses de prisión, así como la prohibición de acercarse a la víctima durante nueve años. Asimismo, deberá abonar a la Fundación Hospital de Jove -donde fue atendida la mujer- 1.421 euros por los gastos de la atención sanitaria de unas lesiones de las que tardó 33 días en curarse. El juicio estaba previsto para ayer en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, pero no llegó a celebrarse debido a que las partes alcanzaron un acuerdo.

Esa conformidad tuvo lugar debido a que el Ministerio Fiscal rebajó su petición inicial de nueve años de prisión y diez de alejamiento al considerar dos atenuantes. La primera fue por reparación del daño y la segunda, por trastorno mental transitorio. En cuanto a la primera, el acusado había consignado en instancias judiciales una cantidad superior a los 7.350 euros que pedía la Fiscalía como indemnización a la víctima. En cuanto a la segunda, el fiscal considera probado que en el momento de los hechos el acusado «sufría de un trastorno depresivo de identidad importante que limitaba sus facultades volitivas» (relacionados con actos y fenómenos de voluntad), lo que también le habría llevado a convencerse de que su mujer le quería abandonar.

La pareja venía manteniendo una relación desde hacía doce años. En junio de 2016 la reanudaron después de que la mujer la hubiera interrumpido seis meses antes debido al «carácter muy absorbente y posesivo del procesado», según el escrito de calificación provisional del fiscal. Ambos vivían en la calle de Luis Braille, en El Natahoyo. Hacia las cuatro de la tarde del 11 de noviembre de 2016, el hombre presentaba un estado de «angustia, ira y resentimiento», por lo que decidió acabar con la vida de su pareja. De entre las herramientas que tenía en casa, el ya condenado eligió un martillo y un punzón de forma cilíndrica y con mango de manera. Cuando la mujer descansaba en el dormitorio, la atacó, aunque lo descubrió e intentó incorporarse, pero recibió dos golpes con el martillo en la cabeza. Ella trató de escapar y recibió más golpes, hasta que cayó al suelo. Fue entonces cuando el hombre le dio dos golpes con el punzón, tras lo que se marchó. La víctima pudo salir de casa y pedir auxilio, siendo socorrida, en un primer momento, por los vecinos.

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