El acusado de atropellar a Juan Fombona se aferra a que no recuerda nada de esa noche

El acusado de atropellar a Juan Fombona se aferra a que no recuerda nada de esa nocheGráfico

Álvaro Ablanedo achaca sus lagunas al estado de embriaguez en que se encontraba. Los investigadores no hallan intencionalidad

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Lo que ocurrió en la madrugada del pasado sábado a la altura del 275 de la avenida de Dionisio Cifuentes es una incógnita por el momento. La única respuesta que Álvaro Ablanedo dio a los policías encargados de la investigación cuando le preguntaron qué había pasado después de que Juan Fombona y él abandonaran el pub Baffi fue que no recordaba nada de lo sucedido. El motivo de estas lagunas mentales era el estado de embriaguez en que se encontraba. Minutos después, su amigo fue hallado sobre el asfalto con apenas un hilo de vida. Ablanedo, que ingresó el martes por la tarde en el centro penitenciario de Asturias por el atropello mortal, se acogió a su derecho a no declarar tanto en la Comisaría como en el juzgado de Instrucción número 5. De modo que numerosos interrogantes siguen sin despejar. Pero no toda la noche está en blanco.

Amigos de Juan Fombona, en el funeral celebrado en San Julián de Somió.
Amigos de Juan Fombona, en el funeral celebrado en San Julián de Somió. / J. PETEIRO

Los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) pudieron reconstruir los hechos, salvo las circunstancias por las que se produjo el atropello, gracias a los testimonios aportados por los amigos de Juan y Álvaro. La pandilla había salido esa noche a cenar y luego habían decidido continuar la velada en un bar de copas del que eran clientes habituales. Esas declaraciones describían las horas previas al accidente y el estado en que se encontraban la víctima y el presunto autor del atropello.

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Ambos se quedaron solos en el local, como atestiguó a este periódico la camarera que les atendió el sábado. La nebulosa comienza al abandonar el pub. Aunque no hay testigos directos de los hechos, fuentes cercanas a la investigación aseguran que nada indica que haya sido un acto intencionado. No se conoce cómo se produjo el atropello, pero tanto los agentes como la Fiscalía consideran que Ablanedo arrolló a su amigo de la infancia y vecino a pocos metros del bar donde habían estado tomando algo y bailando. Desde el primer momento, las pesquisas apuntaron al principal sospechoso. El análisis de los restos del vehículo que quedaron esparcidos en el lugar del atropello y las imágenes procedentes de las cámaras de videovigilancia del entorno resultaron claves. Estas pistas, junto con los testimonios, permitieron determinar que el coche implicado era un BMW X5.

Cuando la Policía Local -encargada de elaborar el atestado- acudió al domicilio de Ablanedo, encontró aparcado un vehículo de la misma marca y modelo. Se da la circunstancia de que, además, presentaba daños notables en la parte delantera. Sin embargo, el sospechoso negó tener cualquier relación con lo sucedido en la madrugada del sábado. Después de la inspección inicial del vehículo, los análisis más exhaustivos podrían demorarse varias semanas. En caso de haber encontrado restos biológicos, estos tendrán que enviarse desde la Comisaría gijonesa hasta el Instituto Nacional de Toxicología para saber a quién corresponden. Álvaro Ablanedo, de 37 años -en enero cumplirá 38, los que tenía el fallecido- fue detenido el lunes a las cinco de la tarde, cuatro horas después del funeral en memoria de Juan Fombona.

El martes, el juez decretó, a petición de la Fiscalía, su ingreso en prisión -comunicada y sin fianza- por la existencia de riesgo de fuga, la gravedad de los hechos que se le achacan y su falta de colaboración. El ministerio público le atribuye un delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol, otro de homicidio imprudente y un tercero de omisión del deber de socorro.

«Tristeza de dos familias»

La noticia de la detención acrecentó la conmoción que experimentan los vecinos de Somió desde el sábado. «En la parroquia se habla de la tristeza de dos familias. Es terrible», manifestó el párroco de San Julián de Somió, Luis Muiña. Los vecinos con los que ha hablado en los últimos días «están sorprendidos y súper tristes». El sacerdote no conocía a la víctima ni al presunto autor del atropello, pero sí a sus familias, «de la parroquia».

Ambas son muy conocidas en Somió. Viven a unos doscientos metros de distancia -Juan vivía en el camino de Fojanes y Álvaro en el de los Tulipanes- y las personas que viven en ese entorno aún no pueden creerse lo que ha pasado. «Igual no vio al amigo o este tropezó e invadió la carretera, no me digas. Ya pensé cualquier locura», señaló un vecino. La cercanía del accidente y el hecho de que ambos fueran amigos íntimos ha encogido el corazón de esta parroquia, que suele disfrutar de tranquilidad.

Ayer, jornada festiva, esta tragedia era el principal tema de conversación entre los vecinos que salían a hacer recados o a tomar el aperitivo. También los propietarios de los locales hosteleros y los comercios estaban impactados por el suceso. Precisamente, días atrás, la Policía visitó algunos de ellos para recabar más datos sobre el atropello mortal.

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