Adif encarga un estudio para evitar que el vaciado del túnel desestabilice el terreno

Una de las zonas donde el túnel está más inundado. / E. C.
Una de las zonas donde el túnel está más inundado. / E. C.

Sus técnicos reconocen ese posible riesgo. Desde el inicio los geólogos reclamaron un control de las aguas subterráneas

R. MUÑIZ / M. MORO GIJÓN.

Los técnicos de Adif emitieron en 2015 un informe sobre la inundación en el túnel del metrotrén y sus alternativas. Señala que abandonar el tubo «resulta bastante atractivo desde el punto de vista económico». El problema, indicaba, es que les resultaba imposible predecir la evolución de la inundación y sus efectos «a medio plazo».

El túnel se abrió en terrenos «bastante competentes (calizas, dolomías, arcillas negruzcas litificadas, etcétera) por lo que la alteración del nivel en el túnel o el rebajamiento producido por el drenaje hacia éste no daría lugar a subsidencias significativas». Este término, el de las subsidencias, es el que se utiliza para definir hundimientos progresivos de la superficie del terreno por fenómenos ocurridos bajo tierra.

La tranquilidad general se matiza en los 600 metros entre el Humedal y Begoña. Ahí «han existido problemas de subsidencia, insuficientemente aclarados, en viales y edificios», recuerdan. Pasó y no se descarta que se repita. Los técnicos del Adif reconocían en el informe que vaciar el túnel y ponerlo seco supone una fase en la que «podría producirse alguna subsidencia o asiento en el terreno adicional».

De mejorar el conocimiento y evitar todo riesgo se va a encargar ahora Axil Ingeniería y Servicios. Esta consultora acaba de ser contratada por Adif para que haga una campaña de seis meses en la que detalle el «estado estructural» de los 3,9 kilómetros de túnel «y la situación en la que se encuentran las instalaciones interiores, así como la evolución de las afecciones que se produjeron al entorno (edificaciones, instalaciones y servicios públicos) durante la construcción». Según el pliego, la contratista deberá pronosticar las consecuencias del vaciado del agua con bombeo. El riesgo de afectar a los edificios colindantes estaba reconocido en los estudios geológicos previos a la construcción del túnel, donde se matizaba un hecho.

Subsidencia

En los 600 metros indicados ya se producían fenómenos de subsidencia antes de las obras, debido a los bombeos realizados en la base de los sótanos. Aquellos informes del año 2001 aconsejaban precisamente tener un control constante de los niveles del agua subterránea «para evitar que los daños derivados de estos bombeos sean atribuidos a la ejecución del túnel».

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