Adiós al «profesor más afable»

Su viuda, María Dolores Grande, en primera fila, junto a sus hijos María y Carlos y su yerno Higinio Vallina.
Su viuda, María Dolores Grande, en primera fila, junto a sus hijos María y Carlos y su yerno Higinio Vallina. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

El ilustre jurista Carlos Prieto recibe en Somió una emotiva despedida | La música que marcó su vida sonó en la iglesia de San Julián de Somió como homenaje póstumo a «un hombre entrañable»

GLORIA POMARADA GIJÓN.

Carlos Prieto, profesor de la Facultad de Derecho durante medio siglo y mentor de centenares de juristas asturianos, fue despedido ayer en una ceremonia en la que no faltaron sus dos grandes pasiones, los familiares y amigos que conquistó en vida con su bondadoso carácter y la música que le acompañó hasta sus últimos días. Esta última envolvió la iglesia parroquial de San Julián de Somió en un atmósfera solemne y una emoción contenida, compartida por todos «los que le querían entrañablemente», destacó el sacerdote Luis Muiña.

Su esposa, hijos, nietas, familiares, amigos, compañeros docentes de la Facultad de Derecho y discípulos abarrotaron los bancos de la iglesia parroquial. Entre ellos, el actual rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda; el expresidente del Principado, Vicente Álvarez Areces; el presidente del Consejo de Administración de EL COMERCIO, José María González; el director general, Goyo Ezama, y el director del diario, Marcelino Gutiérrez, así como un nutrido grupo de compañeros de profesión de su hijo Carlos Prieto, jefe de Edición de este periódico. Al adiós se sumaron en las horas previas al funeral representantes políticos como Francisco Álvarez-Cascos; del deporte, como Enrique Castro 'Quini', Manuel Vega-Arango y Antonio Corripio, del Grupo Covadonga; del ámbito universitario, como la secretaria general Eva María Cordero, el director de la Escuela Politécnica Juan Carlos Campo y el director de la Casa de las Lenguas, Daniel García Velasco; Álvaro Alonso Ordás, en representación de la Cámara de Comercio; Pablo González-Palacios, director de cadena Ser-Gijon, y Julio Maese, secretario del Consejo de Administración de EL COMERCIO.

«Una vida plena y llena»

Carlos Prieto«Tuvo una vida plena tanto en lo profesional como en lo personal con su familia»

«Tuvo una vida plena tanto en lo profesional en la Universidad como en lo personal, sacando adelante a su familia», destacó el párroco Luis Muiña durante la homilía. Tras sus palabras, las piezas interpretadas por el coro rindieron homenaje a Carlos Prieto y sus notas resonaron en San Julián como un «canto de esperanza»: el que fuese su himno durante sus cincuenta y dos años como profesor y alumno, el 'Gaudeamus Igitur'; temas de bandas sonoras, el emotivo 'Hallelujah' de Jeff Buckley durante la paz y, como cierre, el 'Himno de Covadonga'.

La música estuvo presente en la vida de Carlos Prieto hasta sus últimos momentos. De hecho, la enfermedad que pondría fin a su vida a los ochenta y dos años se manifestó mientras tocaba el piano. Uno de sus grandes placeres fue siempre escuchar música clásica, óperas y a su primo, el violonchelista Carlos Prieto, considerado uno de los mejores del mundo. Con su Stradivarius, cuentan sus allegados, le calmaba en sus peores momentos.

Carlos Prieto falleció el jueves en el Centro Médico de Oviedo, acompañado por sus familiares. Jubilado desde 2004, ejerció como profesor de Historia del Derecho en la Universidad de Oviedo durante cuarenta y siete años y es recordado en la institución académica por poner en marcha en los años setenta el Seminario de Itinerarios Históricos, iniciativa que da muestra de su ideal universitario. En el Seminario reunió tanto a profesores como alumnos que habían superado la asignatura de Historia del Derecho. Su cercanía y bondad con los estudiantes se manifestó también en los númerosos viajes entre Gijón y la Universidad de Oviedo a bordo de su vehículo, pues solía recoger a quienes hacían autostop para acudir a la facultad.

Entre los premios que recibió a lo largo de su vida, como el de la Escuela Asociada a la Unesco 'Aula de Paz-Camín de Mieres' o la Insignia de Oro del Colegio de Abogados y del Real Club Astur de Regatas, uno valoró especialmente: el galardón 'Naranja' concedido por sus alumnos por ser el profesor más afable. Por sus cualidades humanas será recordado el entrañable profesor, esposo, padre y amigo que desde ayer descansa junto a sus progenitores en el cementerio de Somió.

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