El administrador concursal afirma que «hay interesados» en desarrollar la Ería del Piles

Leopoldo López Máñez. /
Leopoldo López Máñez.

«Es un suelo muy bueno», destaca el jurista, que entregará el 5 de octubre al juez el plan de liquidación de Astur Promotora

MARCOS MORO GIJÓN.

El abogado valenciano Leopoldo López Máñez es el administrador concursal en quien recae ahora la liquidación de todos los bienes de Astur Promotora, la empresa que llevaba doce años intentando sacar adelante el proyecto para la construcción de un complejo comercial y de ocio en la Ería del Piles (la UA-100 actualmente denominado PERI-100). Las deudas acumuladas durante todo este tiempo hicieron que la empresa entrara en concurso necesario y esta misma semana, al no presentar sus gestores una propuesta de convenio para pagar a los acreedores, se ha precipitado la orden judicial de disolución desde el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Burgos.

El decreto judicial también declara el vencimiento de anticipado de toda la deuda aplazada y la conversión en dinero de los créditos concursales que consistieran en otras prestaciones.

El administrador concursal explicó ayer a EL COMERCIO que los terrenos adquiridos en esa parte de la fachada marítima gijonesa que no fue afectada por el desarrollismo «serán enajenados» junto con el resto de activos inmobiliarios que la empresa en liquidación tiene en Gijón, Oviedo y Siero. El abogado valenciano indicó que el juez le ha dado diez días de plazo para que presente un plan con la solución liquidatoria de todos los bienes de la sociedad que se disuelve. Un plan que, según garantizó, entregará al juzgado burgalés el 5 de octubre, si bien cree que no se le dará trámite hasta después del puente del Pilar. Un juzgado al que a partir de ahora además se le va a empezar a acumular el trabajo porque el único magistrado de la especialidad, el que precisamente ha dado la orden de disolución de Astur Promotora, abandonará su puesto a finales de este mes tras aceptar la oferta de un bufete de abogados en Madrid.

Ante la incertidumbre generada en la ciudad sobre el futuro del proyecto para la Ería del Piles, que en doce años ha pasado por todo tipo de vicisitudes, López Máñez reconoció que ya ha mantenido «conversaciones con terceros» que le han traslado su «interés» en desarrollar el proyecto empresarial que Astur Promotora no ha podido ejecutar por falta de solvencia económica. «Empresas interesadas hay, pero quieren seguridad jurídica para las inversiones que plantean realizar», señaló el jurista, que hizo hincapié en que «es un suelo urbanísticamente muy bueno».

Como prueba del interés que existe en que esta actuación urbanística no quede nuevamente en barbecho, el abogado recordó que dio su autorización el pasado 1 de agosto para que la empresa actualmente en liquidación culminara el hito, dentro la tramitación del proyecto, de ver aprobado de forma definitiva por la mayoría del Pleno la modificación concreta del PGOU de 1999 y el plan especial que dan cobertura urbanística a esta operación privada. Un visto bueno que se repitió este mismo mes para que Astur Promotora depositara en el Ayuntamiento un aval de 93.000 euros. Una fianza equivalente al 6% de los costes de urbanización del ámbito y que permitirá ahora publicar el acuerdo plenario en el BOPA para que la empresa que recoja el testigo pueda seguir con la tramitación donde la sociedad en liquidación la dejó (proyecto de actuación, creación de la junta de compensación, proyecto de compensación y proyecto de urbanización).

Temor a los minoritarios

Entre los posibles inversores que pueden llegar a la Ería del Piles existe preocupación por las amenazas de impugnación judicial de los propietarios minoritarios, dueños de varios chalés en la zona, que consiguieron tumbar en 2010 en los tribunales el primer intento de construir este centro comercial y de ocio al amparo de unos de los Planes Generales anulados. De hecho, algunos de los antiguos socios de Astur Promotora se refiere a ese ámbito actualmente degradado de la fachada marítima como «avispero» por el «torpedeo sistemático» que siempre hubo por parte de los minoritarios a este proyecto.

De hecho el portavoz de estos vecinos críticos, Julio Quirós, a raíz de la notica de la disolución de la empresa, opinó que «en la práctica debería producirse la anulación» de la tramitación del plan especial iniciada en 2013. A su juicio, «al desaparecer la empresa promotora es imposible materialmente que realice desarrollo alguno, que es lo que llevamos diciendo desde hace años sin ningún éxito». «Si en su momento hubieran apostado por el 'laissez faire' (dejar hacer), es decir, acordar, negociar libremente sin intervención pública limitándose a ordenar el planeamiento el desarrollo urbanístico de este PERI estaría hecho», apostilló Quirós.

En su informe, el administrador concursal establece que Astur Promotora tiene activos inmobiliarios en Gijón, Oviedo y Siero valorados en 11,60 millones de euros (25,08 millones según la empresa en liquidación). De ellos, las fincas de la Ería del Piles han sido valoradas en 3,11 millones de euros por el abogado valenciano (5,27 millones según la tasación de la empresa). Sobre estas parcelas pesan cargas que ascienden a 54,30 millones de euros. Una cuantía que se corresponde con préstamos hipotecarios concedidos en su día a la promotora por el Banco Sabadell y Liberbank (éste traspasó el crédito a Sareb), embargos de la Agencia Tributaria y de Liberbank.

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