«Los agresores suelen ir a por mujeres con el pelo largo y coleta»

Iván Rodríguez Zapico, en un momento de la ponencia. / PALOMA UCHA
Iván Rodríguez Zapico, en un momento de la ponencia. / PALOMA UCHA

El policía nacional Iván Rodríguez Zapico enseña en la Escuela Politécnica tácticas de defensa y autoprotección

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Abrir la puerta hasta el fondo para comprobar que no hay nadie oculto, mirar detrás y alrededor al caminar por calles desconocidas, evitar ir pegado a la pared... «Son cosas de Perogrullo, pero que nunca se hacen». El oficial del Cuerpo Nacional de Policía Iván Rodríguez Zapico explicó ayer en la Escuela Politécnica de Ingeniería, durante la conferencia 'Autoprotección y defensa para mujeres', una serie de sencillas estrategias de prevención para «ponérselo díficil al agresor».

Rodríguez Zapico, miembro de la Comisión Técnica Nacional de la Federación Española de Lucha para la Defensa Policial, diplomado en Magisterio y en Criminología e instructor de cuerpos de élite, opina que «todo el mundo debería aprender algo de defensa personal. Aunque nunca tendría que utilizarse, todos deberíamos saber algo», defiende. «La cuestión no es 'emparanoiarse', sino tener siempre estrategias que dificulten la tarea al agresor en caso de ataque», añadió el agente. Además, «hay que buscar consejos profesionales como qué tipo de spray llevar, cómo blindar nuestra casa, qué tipo de cerradura hay que tener, dónde colocar la alarma, etcétera».

«Huir no es la única opción»

Conocer cómo se comporta fisiológicamente el cuerpo humano en situaciones de vulnerabilidad es el primer paso para la defensa personal. «Todos tenemos una serie de reacciones causadas por nuestro sistema nervioso, que condiciona nuestra actuación en casos de huida o confrontación», detalla. Estas reacciones pueden controlarse mediante el entrenamiento, al adoptar medidas de autoprotección y convertirlas en costumbre.

Frente a un ataque, salir corriendo es casi siempre la primera reacción, la más automática. «Huir está bien, pero no puede ser la única opción porque a veces no se puede y te pueden alcanzar». Sin embargo, confrontar y combatir no vienen con el aprendizaje, y por eso prevenir siguiendo una serie de consejos «y poniendo un poco de atención» es fundamental. «Nunca hay que dejarse llevar por el pánico. Por ejemplo, «si una chica va en autobús y siente que la siguen, lo que suele hacer es bajarse en una parada alejada de su casa, en un sitio que no conoce. Ahí está poniéndoselo fácil al agresor. La actitud correcta sería avisar al conductor». Entre otras medidas de protección, «las mujeres deberían comprar un spray de defensa -que no es ilegal si está homologado por el Ministerio de Sanidad- y saber que no sirve de nada llevarlo en el bolso, sino que hay que tenerlo en la mano cuando vayan a ir a su garaje o a subir al coche, que son puntos críticos de agresiones, según las estadísticas». Además, «deberían mirar a su alrededor y comprobar que no estén las ruedas deshinchadas, ya que son estrategias que emplean para pillarte desprevenida».

«Son unos cobardes»

Al llegar al portal, siempre «abrir la puerta hasta el fondo y con un refuerzo con el pie, porque normalmente, los atacantes esperan detrás de la puerta. De esta forma, si pegan un portazo para aturdirte van a dar antes con el pie». Las estadísticas también muestran que la mayoría de los violadores prefieren atacar a mujeres «que lleven el pelo largo y a poder ser en coleta, porque es más fácil de agarrar». Además, «como son unos cobardes, no buscan el enfrentamiento. De hecho, en un estudio muchos dijeron que si la víctima se resistiese durante dos minutos abandonarían el ataque».

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