Los bañistas se atreven con las aguas de San Lorenzo

Los bañistas se atreven con las aguas de San Lorenzo
Una pareja conversa tras adentrarse en el agua a la altura de la escalera 4. / DAMIÁN ARIENZA

La playa llegará «en perfecto estado» al fin de semana, anticipa el Ayuntamiento, que ayer izó las banderas verde y amarilla

E. GARCÍA / A. COLLADO GIJÓN.

Desde las diez de la mañana de ayer ondeaba la bandera amarilla en la Escalerona y la verde en la zona del Piles. Pasadas las 48 horas que estipula el protocolo, el tiempo que tardan en morir las colonias de enterococo intestinal y de E. Coli, el Ayuntamiento dio la orden de reabrir al baño la playa de San Lorenzo. Hoy se tomarán nuevas muestras para analizar la calidad del agua y, según afirmó el concejal de Turismo ,Jesús Martínez Salvador, «este fin de semana va a estar en perfecto estado para que sea apta para el baño».

A pesar de que la temporada oficial no comienza hasta el lunes, ayer a mediodía, en la Escalerona, una docena de bañistas desafiaban a las aguas «aún algo turbias» adentrándose en la mar para «quitar el mono». «Llevamos unos días sin poder hacerlo, tuvimos que bañarnos en Poniente, así que aunque hoy no esté totalmente limpia nos atrevimos», aducían.

No obstante, algunos cuestionaban la celeridad del Ayuntamiento en reabrir la playa. «Este color del agua no es normal ni puede deberse solo a las lluvias. Si está contaminada hay que cerrarla antes que poner en peligro a los gijoneses: lo fundamental es que no sea malo para la salud», decía Agustín de la Torre. Los bañistas habituales, aquellos que no perdonan ni en invierno y que han visto la playa en condiciones muy diversas, aseguraban que «por mucho que lloviera, nunca estuvo tan mal como estos últimos días». Es el caso de Paulino López Llorente, quien se bañó el domingo con bandera verde y recuerda que el agua estaba «asquerosa». Ayer, aunque la situación era mucho mejor, a primera hora y con marea baja aún «había mucha basura en el arenal -no solo en la zona próxima al Piles- que si no se recoge pronto luego la marea vuelve a arrastrar».

Los gijoneses no están dispuestos a renunciar al baño en el principal arenal de la ciudad y, por tanto, piden al Ayuntamiento que tome cuantas medidas sean necesarias para acabar con la problemática de los vertidos. «Teniendo esta playa aquí, sería una pena tener que ir a Poniente o a El Arbeyal, que están muy bien pero no tienen nada que ver», apuntaba Agustín. «La arena de esta playa es de las más limpias de España, pero es más preocupante el agua. Es cuestión de dinero y voluntad, Ayuntamiento y Principado deberían coordinarse para controlar la situación». De lo contrario, teme, quedarán solo los apasionados como ellos. «Tenemos un joya que no valoramos. La cuestión es prevenir, no esperar a que ocurra una situación como esta para tomar medidas», pedía. El de los vertidos «es un problema que viene de hace años y que en esta ocasión ha alcanzado mayores dimensiones. Llega un momento en que el Cantábrico no puede absorber tanta porquería», apuntaba Alberto González.

Desde el Muro, Milagros Orviz observaba el baño de sus compañeros, aún con mala cara por la gastroenteritis que arrastra desde el viernes. «Cuando le comenté a mi médico que me había metido en San Lorenzo me dijo que cómo se me ocurría, pero claro, la bandera estaba verde». Esta vecina opina que «quizá fue algo precipitado izar la enseña verde de nuevo el domingo» e incluso ayer. «Creo que abrieron para tranquilizar a los gijoneses y evitar las protestas». La playa, coinciden todos, «es la imagen de Gijón y una parte fundamental de la vida en la ciudad». «No podemos desatenderla», clamaban.

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