Un altar improvisado en el Muro recuerda al cantante Chester Bennington

Fotos, con velas imitando el logo del grupo.
Fotos, con velas imitando el logo del grupo. / ALEJANDRA RODRÍGUEZ

El 20 de julio el vocalista de la banda de rock Linkin Park se había ido sin dejar siquiera una nota explicativa

MIGUEL ROJO GIJÓN.

Fue el 20 de julio cuando Chester Bennington, vocalista de la banda de rock Linkin Park, aparecía muerto en su casa. El mazazo para sus fans alrededor del mundo fue instantáneo: el cantante de su banda preferida se había suicidado, se había ido sin dejar siquiera una nota explicativa. Bennington, quien se casó en dos ocasiones y tuvo seis hijos, apareció ahorcado en una residencia de Palos Verdes States, cerca de Los Ángeles.

Había tenido problemas con las drogas y el alcohol durante años y dijo haber considerado hace tiempo la opción del suicidio tras haber sufrido abusos por parte de un adulto cuando era niño. Una historia que siempre llevó dentro, pero que parecía haber superado.

Estos días, en las barandillas de piedra que se asoman a la bahía de San Lorenzo, en Gijón, desde la iglesia de San Pedro, un pequeño altar parece hacerse la pregunta que se hacen todos: ¿Por qué ahora? Unas pocas velas colocadas con mimo para darles la forma del logotipo de la banda, un par de flores, un montón de fotografías de 'Chazzy' y varios mensajes en su recuerdo, escritos por alguno de sus fans sobre cartulinas, le rinden homenaje. «Para siempre». Gracias a este recordatorio, habrá en Gijón más gente que sepa quién era Chester Bennington.

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