Análisis de arena sin aportes a la playa

La arena se deja ver en casi todo el cauce del río Piles, que estos días baja con muy poco caudal. / JORGE PETEIRO
La arena se deja ver en casi todo el cauce del río Piles, que estos días baja con muy poco caudal. / JORGE PETEIRO

Universidad de Oviedo y Autoridad Portuaria buscan sedimentos para San Lorenzo

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Los aportes de arena a la playa de San Lorenzo ante la posible pérdida de sedimento con motivo del cambio de las corrientes tras la construcción de la ampliación de El Musel sigue dando que hablar. Ahora es el convenio firmado por la Universidad de Oviedo y la Autoridad Portuaria de Gijón para realizar el que se espera sea el análisis definitivo en dos bancos de arena localizados por la Demarcación de Costas en Asturias a unos 18 metros de profundidad frente a la bahía gijonesa y la playa de Rodiles y ver si son compatibles con las características del principal arenal de la ciudad.

Hace varios años que el Puerto tenía reservada en sus presupuestos una partida cercana al millón de euros para realizar estos trabajos, pero las actuaciones se fueron retrasando. En el plan de empresa del presente ejercicio hay 900.000 euros previstos para sufragar estos análisis. En principio, si finalmente se dragara la arena, solo se podría retirar un espesor máximo de dos metros, tal y como informó la semana pasada la directora del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón, Clara González Pedraz.

Pero esto se hará teniendo en cuenta que el observatorio creado en el Ayuntamiento de Gijón para monitorizar el estado de la playa rechaza cualquier aporte de arena. Solo lo prevé en el caso de que haya una pérdida «importante y continuada» de sedimento en el futuro. No es la primera vez que se realiza este tipo de análisis. Ya durante las obras de ampliación de El Musel, la empresa encargada de ejecutarlas, la UTE Dique Torres, invirtió 729.932 euros en actuaciones para regenerar la playa de San Lorenzo, una cantidad que ahora reclama a la Autoridad Portuaria dentro del conflicto judicial que mantienen por el desacuerdo en la licitación de las obras y que llega a los 350 millones de euros.

En aquel entonces, se comprobó que la arena no era compatible con las características de la playa de San Lorenzo, por lo que una parte se destinó a la propia ampliación portuaria y otra a ampliar el Jardín Botánico Atlántico de Gijón con una recreación de un sistema dunar costero. Eso fue en 2012.

Desde entonces, el Ayuntamiento de Gijón ya defendió que la playa era «un sistema vivo» y que eran las propias mareas las que retiraban o aportaban la arena. Incluso, en 2015, se presentaron los 'Estudios sedimentológicos, batimétricos y geofísicos de reflexión en la playa de San Lorenzo', entre cuyas conclusiones sobresale que el arenal «muestra signos positivos en el balance arenoso» e incluso El Tostaderu consiguió rellenarse de sedimento de forma natural.

Tal fue la evolución de la playa que en julio pasado se informó de que San Lorenzo había ganado 16.800 metros cuadrados desde 2013, llegando a soportar sin problemas los fuertes temporales invernales de los últimos años.

Pero es que la situación es tal que la arena está invadiendo la zona de El Piles. Desde 2013 ya fue necesario intervenir en varias ocasiones para retirar el sedimento depositado bajo uno de los ojos del puente y que dificultaba el normal discurrir del cauce del río.

Esta situación se está repitiendo en la actualidad, con una lengua de arena que remonta el Piles más de cien metros. No obstante, en esta ocasión no está previsto realizar una retirada de arena. También hay que tener en cuenta que la escasez de lluvias de los últimos meses hace que el caudal del Piles sea muy pequeño, lo que tampoco ayuda a que la arena vuelva a su sitio natural, es decir, a la playa.

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