La mar sube y la angula se va

La mar sube y la angula se va

El nivel del Cantábrico en Gijón aumenta cada año 0,71 milímetros y los alevines de angula se desplazarán hacia Irlanda

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Los científicos implicados en el proyecto Klimpact analizaron millones de datos recogidos por los mareógrafos del Golfo de Vizcaya y han obtenido resultados llamativos. La variación del nivel del mar Cantábrico oscila entre los 0,71 milímetros anuales de Gijón hasta los 2,73 de Bilbao. Los dos mareógrafos fueron instalados en 1992, «pero la tasa de incremento en el de Bilbao es cerca de cuatro veces mayor que en Gijón». Así se reveló en el III Congreso Transfronterizo sobre Cambio Climático y Litoral celebrado en Irún (Guipúzcoa) y que concitó la atención de buena parte de la comunidad científica europea.

Los responsables de este estudio señalan que la importancia de los datos recabados permite aplicar distintos modelos de evolución y filtrado, lo que facilitará evaluar las posibles zonas de inundación presentes y futuras. Pero todo ello teniendo en cuenta que los modelos climáticos apuntan a que el incremento del nivel del mar a finales del presente siglo puede alcanzar los 22 centímetros.

Hacia el Mar Céltico

Otro estudio hace referencia al descenso de angulas detectado tanto en España como en Portugal. Los científicos indican que si hasta ahora su distribución era el área comprendido entre Portugal e Irlanda, a finales de siglo se reducirá al Mar Céltico y el norte de Irlanda y del Reino Unido. El caso es que el estudio indica que «en la costa española y francesa atlántica el hábitat será inadecuado».

El motivo no es otro que el cambio climático y, más concretamente, el aumento de la temperatura de la superficie del Océano Atlántico. Según los cálculos, a finales del siglo XXI será de 2,2 grados. No se trata de un incremento que resulte letal para las larvas de anguila -en realidad se desconoce su temperatura óptima-, pero sí afectará a varios procesos físicos y biológicos del mar, limitando la disponibilidad de nutrientes y reduciendo la producción de fitopláncton. Por ello, se prevé que sean muchas las especies de peces que cambien su distribución espacial en el Atlántico. Además, se prevén cambios en las corrientes y los vientos.

La angula, según prevén, también se verá afectada en las aguas continentales con cambios drásticos en los caudales de los ríos y un aumento de la temperatura del agua en cauces y lagos. La apuesta de los científicos pasa por la adopción de medidas que mitiguen la situación para asegurar su conservación en aguas europeas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos