Los apicultores de Gijón critican el reparto de las ayudas a la polinización

Juan Buelga y José Manuel Alonso, en la sede de la Asociación Gijonesa de Apicultura. / PALOMA UCHA
Juan Buelga y José Manuel Alonso, en la sede de la Asociación Gijonesa de Apicultura. / PALOMA UCHA

Acusan al Principado de favorecer solo a los grandes envasadores y de no controlar la trashumancia

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

En Asturias hay unas 45.000 colmenas censadas. Más de la mitad está en mano de los apicultores con un número pequeño de colmenas, pero todas las subvenciones a la polinización que otorga la Administración se las llevan los grandes envasadores. Ellos aseguran que sus abejas polinizan igual que las de un empresario con mil colmenas, por lo que reclaman un reparto equitativo de las ayudas.

La Asociación Gijonesa de Apicultura (AGA) tiene 340 socios con 5.300 colmenas ubicadas en 68 concejos de la región. Es de las más importantes de Asturias, junto a Apicultores Asociados del Principado de Asturias, con unas 5.000 colmenas, y la Federación de Asociaciones de Apicultores de Asturias, con unas 15.000. Las tres entidades comparten postura y así se lo hicieron saber al director general de Ganadería, Ibo Álvarez, en la última reunión que mantuvieron.

José Manuel Alonso es el presidente de AGA y apunta que los apicultores asturiano se enfrentan a varios problemas: las ayudas a la polinización, la trashumancia de grandes apicultores del sur, la necesidad de ingresos en las zonas rurales y el avispón asiático. El que más ha levantado los ánimos es el primero. Juan Buelga, secretario de AGA, indica que «el Principado dice que el que tiene pocas colmenas no poliniza. Para acceder a las ayudas exige un mínimo de 80 colmenas y dos asentamientos, por lo que está dirigido a los grandes productores. Al final son solo ocho o diez quienes se llevan todo el dinero». El punto central de esta polémica es que estas ayudas a la polinización, incluidas en la Política Agrícola Común (PAC), son de carácter medioambiental y no ganadero. Buelga apunta que «se está favoreciendo al sector grande y profesional, que le interesa que desaparezcamos los pequeños, por el gran nivel que tiene nuestra miel. La gente prefiere comprar a un apicultor, porque sabe que no tramos miel de afuera y no hacemos mezclas».

Esas ayudas se calculan en unos 160.000 euros al año, de los que el Principado aporta el 17,5%, el Estado el 8,5% y el resto, la Unión Europea.

Polinizan más

Pero es que defienden que ellos polinizan más que las grandes empresas. Carlos Rodríguez, tesorero de AGA, apunta que, «si hay cinco apicultores con pocas colmenas, cuyas abejas polinizan todo el año, y llega un trashumante, con quinientas colmenas, se lo comen todo. Pero no perjudican solo a nuestras abejas, sino a todos los insectos de esa zona. Además, pueden traer enfermedades. Luego, los trashumantes se marchan y el problema nos queda a nosotros».

En Asturias hay tres niveles de trashumancia de abejas. El primero es en la zona costera, con la floración del eucalipto. Después le toca a la zona de media montaña, con el castaño, y finalmente, a la alta montaña, con el brezo. Estos profesionales, en el resto de las floraciones no intervienen. Juan Buelga señala que «no entendemos esta política de hacernos enfrentar a los demás. Muchos trashumantes vienen con grandes trailers llenos de colmenas a Asturias por la sequía que hay en el sur». Y lo hacen desde Extremadura, Andalucía, Levante y Tarragona. Buelga añade que «vienen sin permisos de asentamiento, pero el beneficio económico que tienen es mayor a la sanción que les puedan poner».

Otro peligro que ven es la pureza genética de la abeja autóctona, la abeja negra, mientras que la trashumancia puede suponer mezclas genéticas con otras clases de abeja. «El Principado debería apostar por los productos de aquí, como ya hacen los gallegos», indica Carlos Rodríguez, que cree que «la Administración no controla el problema».

La apicultura es esencial para muchas personas que viven en el mundo rural asturiano, ya que les aporta unas rentas muy importantes para completar sus ingresos. Por eso, desde AGA abogan porque el Principado cree una contraetiqueta que les permita vender sus productos y, al mismo tiempo, asegurar que son asturianos y de calidad, en contraposición a los grandes envasadores. Pero es que Juan Buelga se muestra convencido de que muchos apicultores con pocas colmenas «no pedirían las ayudas de la PAC, porque sería mucha burocracia para el dinero que te darían».

El avispón asiático

El último, pero no menos importante, problema al que se enfrentan estos apicultores es la cada vez más relevante presencia del avispón asiático en Asturias. Eso sí, José Manuel Alonso advierte de que «no es un problema exclusivo de la apicultura», pues asegura que afectará a frutales y a otros sectores del campo asturiano. Para combatirla abogan por «traer profesionales que ya llevan tiempo luchando contra la avispa asiática, como en Francia, para ver qué funciona. O también con los bomberos de Navarra, que retiran unos 2.000 nidos al año».

Alonso asegura que «ya deberíamos tener las trampas, pero aún nada». Es más, cree mejor que se les facilite todo el material, incluido el que trata la varroa, un ácaro letal para las abejas, para aplicarlo ellos mismos. Desde AGA sí destacan, en contraposición con el Principado, «el compromiso que siempre ha mostrado con nosotros el Ayuntamiento de Gijón, gobernara el partido que gobernara». Y ese respaldo se ve, sobre todo, en el apiario que AGA gestiona en Deva y que puede ser visitado por todo aquel que quiera acercarse al mundo de la apicultura.

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