Más de treinta argayos en la zona rural

Más de treinta argayos en la zona rural
Los accesos a Nuevo Roces permanecieron cortados por las obras de limpieza de un argayo. / PALOMA UCHA

Un desprendimiento obligó a cortar la carretera de acceso a Nuevo Roces

LAURA CASTRO GIJÓN.

El aguacero que cayó en la madrugada del pasado domingo al lunes castigó especialmente a las parroquias y localidades de la zona rural de Gijón. De hecho, dejó tras de sí más de una treintena de argayos que desde el pasado lunes las brigadas municipales se afanan por retirar. «Están haciendo un esfuerzo extra, trabajando hasta la noche para reestablecer la normalidad en todos los pueblos», asegura Gilberto Villoria Palacios, jefe de las brigadas de la zona rural, que son las encargadas del mantenimiento de un 78% de la superficie de todo el concejo. Villoria lleva desde el lunes coordinando uno de los principales grupos de trabajo que están haciendo frente a las consecuencias de las inundaciones. Está compuesto por 24 operarios y técnicos municipales y otros 61 procedentes de los Planes de Empleo con contrato por obra y en prácticas.

Comenzaron retirando -con el apoyo de cinco excavadoras y cuatro camiones- los argayos más peligrosos, los que habían cortado la circulación de las carreteras de acceso a los núcleos rurales e incomunicado a los vecinos y los que ponían en riesgo la estabilidad de algunas viviendas. Uno de ellos fue el del camino de Les Corraes, en Cenero. El desprendimiento de tierra y piedras cayó sobre este vial poniendo en peligro varias construcciones y bloqueando tres viviendas. Una situación que se repetía en la Cuesta del Viso, en Serín. También tuvieron que actuar con urgencia en los argayos de Rioseco, en la zona que discurre entre Deva y Caldones, y en el camino de Las Medinas, en Santurio.

Estos fueron los desprendimientos de atención más prioritaria ante el riesgo que conllevaban para los vecinos y sus viviendas. Sin embargo, no fueron ni mucho menos los únicos que surgieron el pasado lunes tras las inundaciones y riadas. Es más, los argayos de la zona rural no solo han superado la treintena sino que continúan contabilizándose nuevas incidencias. Una de ellas, en la carretera AS-248, que da acceso al barrio Nuevo Roces, a la altura de la rotonda de El Llano. En un primer momento no fue necesario cerrar la vía al tráfico debido al argayo, pero las tareas de limpieza de ayer obligaron a cortar primero un carril y finalmente los dos durante algunas horas.

«De momento nos estamos centrando en retirar el material caído, talar árboles y limpiar el lodo y la maleza de las carreteras. Cuando esté finalice, evaluaremos todos los desprendimientos para ver si es necesario construir escolleras o muros de contención y dónde», adelantó Villoria, quien aseguró sentirse «muy orgulloso del trabajo de su brigada».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos