Arrestado el estafador de comerciantes cuando se disponía a actuar en Laviada

Arrestado el estafador de comerciantes cuando se disponía a actuar en Laviada
Uno de los furgones de la Guardia Civil en el que fue trasladado a prisión el estafador. / D. MORA

J. J. S. M., natural del País Vasco y vecino de Gijón, fue enviado a prisión. Tenía en vigor una orden de un juzgado de Alicante por hechos similares

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

Cayó cuando estaba a punto de desplegar de nuevo sus artes para intentar engañar a otro comerciante. Uno más. La Policía Nacional detuvo a J. J. S. M., vecino de Gijón y natural de San Sebastián, como presunto autor de las numerosas estafas a comerciantes cometidas en los últimos meses. Llevaban tiempo detrás de él y habían alertado a los propietarios de negocios de la peligrosidad del hombre, al que le constaba una orden de búsqueda y detención por un juzgado de Orihuela (Alicante).

El presunto estafador ingresó en el centro penitenciario tras prestar declaración ante el juzgado de guardia al considerar que el periplo delincuencial era suficientemente grave como para decidir su traslado a prisión. Hasta el momento, la Comisaría de la Policía Nacional ha tramitado ocho denuncias de perjudicados, si bien podrían existir muchas más víctimas que no hubiesen comunicado las estafas por tratarse de pequeñas cantidades. «En su preparada puesta en escena explicaba, según el caso, que iba a comprar muchas herramientas, sanitarios, elementos de decoración y artículos de hogar para efectuar una reforma integral de las viviendas o abastecerse de bocadillos diarios para los trabajadores, con lo que ponía de manifiesto unas expectativas de negocio ventajosas para la persona que estaba al frente del comercio con el que supuestamente quería entablar un acuerdo a largo plazo», explicaron fuentes policiales.

Timo de la grúa

Tras aportar esos argumentos, «quedaba en concretar los términos comerciales del acuerdo en los días siguientes y con ese compromiso se marchaba del establecimiento. Al poco tiempo regresaba con cara de consternación asegurando que, mientras estaba en la tienda, la Policía Local le había enganchado su coche en la grúa y que no disponía de efectivo en ese momento, por lo que necesitaba urgentemente una aportación de dinero para que se lo liberase». Para hacer más creíble la historia «siempre pedía cantidades pequeñas e inexactas 27,60 euros, 37 euros, 52 euros, sabiendo que el comerciante le daría 30, 40 o incluso 100 euros, que él se comprometía a devolver en pocos minutos». La realidad era bien distinta, ya que nunca regresaba.

El martes por la mañana fue detenido por los agentes a punto de actuar en la calle de Magnus Blikstad. En los últimos meses había cambiado su color del pelo del blanco al pelirrojo.

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