Asenjo promete repartos más justos de cuotas de pesca, pero pide tiempo

Alberto López García-Asenjo. / E. C.

Un estudio sobre el impacto real de cada pesquería en los diferentes tipos de flota y región sustituirá a los criterios históricos usados ahora

E. C. GIJÓN.

El secretario general de Pesca, Alberto López García-Asenjo, se comprometió ayer con los patrones mayores de las cofradías de pescadores de Asturias a hacer más justos los repartos de cuota, pero advirtió de que para encontrar una fórmula más objetiva necesitará el tiempo necesario para conocer y aplicar el resultado de un estudio que permita saber exactamente el impacto de cada pesquería en cada tipo de flota y región. Según dijo a EL COMERCIO el presidente de la Federación de Cofradías de Asturias, Dimas García, los representantes de los pescadores aprecian voluntad de cambiar las cosas y quedaron «más tranquilos».

La esperanza de que el reparto sea más justo se fundamenta en que el anterior secretario general de Pesca marcó aleatoriamente un periodo de tiempo como factor de baremación. Es decir, si en determinado número de años la flota de una región capturó mucha xarda, por poner un ejemplo conflictivo en Asturias, recibía mucha cuota, aunque en este momento fueran pocos los barcos dedicados a esa pesquería, y viceversa. El número de años a tener en cuenta fue, por otra parte, el que los responsables gubernamentales quisieron fijar, sin argumento alguno para justificar que fueran más o menos.

Los mismos pescadores llegaron a pensar que en vez de establecer unos criterios razonables y obtener a partir de ellos un resultado, se hizo al revés; se pensó en qué conclusiones se querían alcanzar y luego se buscó la fórmula para hacerlo. Gallegos y asturianos afirmaron sin ambages que interesó políticamente favorecer a la comunidad autónoma vasca. De ser así, desde luego, las circunstancias vuelven a ser poco favorables, por el peso del PNV en las cuentas del Estado. El caso es que, en la práctica, el actual sistema provoca que a unos barcos les sobre cuota y otros apenas pueden faenar diez días en todo el año.

García Asenjo quiere hacer las cosas de otra manera, pero la solución que plantea no es quitar aleatoriamente cuota a unas regiones para dársela a otras, porque el asunto en ese caso seguiría siendo polémico y conflictivo. Lo que plantea el nuevo secretario general de Pesca es esperar el resultado de un estudio sobre la dependencia de cada pesquería que a día de hoy tienen las flotas, sin fijarse demasiado en el pasado.

Quiere decirse que la fórmula propuesta no garantiza un aumento de cuotas a nadie, sino que el incremento o descenso dependerá de causas más objetivas y, sobre todo, actualizadas, porque ni los caladeros ni las dimensiones de la flota pesquera han evolucionado de la misma manera en todas las regiones.

Las cuotas nacionales, como se sabe, son fijadas por la Unión Europea, mediante acuerdo de los ministros del ramo de cada país tras propuesta de la Comisión, que suele ser más restrictiva que el acuerdo final. Conforme a los informes técnicos derivados de campañas de investigación oceanográfica, los ministros comunitarios de pesca asignan a cada país un Tope Admisible de Capturas (TAC) de cada especie, y los países las distribuyen en sus respectivos caladeros.

Las quejas de las cofradías de pescadores asturianas se refieren al reparto dentro del caladero Cantábrico y Noroeste, que es una franja reservada para barcos españoles que va desde el Miño al Bidasoa. Las embarcaciones autorizadas a faenar en ese caladero pueden hacerlo en cualquier punto, aunque la mayoría es flota artesanal y de pequeño porte y, por lo tanto, con pocas posibilidades de realizar grandes desplazamientos. De esa manera, la flota asturiana suele trabajar en aguas próximas al litoral asturiano y lo mismo ocurre en Galicia, Cantabria o Euskadi.

Una de las cosas que ha cambiado con la nueva regulación es que el reparto no solo se hace por caladeros, sino también por regiones y, en algunos casos, barco a barco. Se puso fin así a lo que se dio en llamar 'pesca olímpica', que consistía en que cada barco pescaba cuanto podía desde la apertura de la pesquería hasta que se agotaba la cuota asignada al Estado. Eso dificultaba la organización de la actividad y facilitaba la saturación del mercado por concentración de la oferta.

Ni que decir tiene que cuanto más pequeños son los barcos más complicado es asignarles una cuota particular de cada especie, así que el reparto individual afecta básicamente a los barcos mayores. Es la distribución por tipos de flota la que crea mayores discrepancias entre regiones.

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