Asturias tendrá su grado de ingeniería de organización

Juan Carlos Campo
JUAN CARLOS CAMPO

Nunca antes se ha tenido tanto que hacer y que convencer para sacar adelante una titulación. Durante los últimos meses, otras titulaciones de la Universidad de Oviedo han superado el escollo con el que se ha encontrado esta sin ningún traspié. En cualquier caso, bien está lo que bien acaba. Ahora toca trabajar. De hecho, ahora es cuando empieza el verdadero trabajo para la Universidad. Afortunadamente, tenemos todos los ingredientes y ya la mitad cocinado. El ingrediente esencial para que una titulación progrese y tenga entidad en una Universidad moderna es un profesorado con buena actividad investigadora en el campo que trate. Esto ya está. Además tenemos una historia donde esta titulación estaba contenida en los estudios pre-Bolonia del Ingeniero Industrial y titulaciones actuales afines ya rodadas. No cabe pues esperar sobresalto alguno en la implantación de la titulación. Saldrá, por cierto, casi con total seguridad, con itinerario bilingüe–la mitad de la titulación en inglés, para quien lo desee y cumpla unos mínimos requisitos–. Y tan cocinado está que ya hemos empezando a hornear otra titulación: el Grado en Ciencia e Ingeniería de Datos.

Pero, ¿a qué se dedica un ingeniero de Organización Industrial? Una empresa lo comprende al instante con solo mencionar algunos términos: diseño de procesos, gestión de proyectos, six sigma, lean manufacturing, gestión de la cadena de suministro, mejora continua, calidad, reducción de tiempos, gestión de los sistemas de información… Pero esto es más difícil de explicar a la sociedad. El ingeniero de Organización se ocupa de fabricar de la forma más eficiente y de cómo hacer las cosas mejor. Su labor es reducir costes de producción, aumentar la eficiencia o mejorar la calidad. Veamos, por ejemplo, una oferta actual de la famosa empresa Tesla en la que solicita un Ingeniero de Organización Industrial: «Será el responsable de analizar y optimizar el transporte, la manipulación de materiales, los flujos de los almacenes, y los diseños de los procesos relacionados con la producción de todos los productos Tesla».

Los orígenes de este tipo de ingeniero se remontan al siglo XIX, con la revolución industrial y la necesidad de organizar científicamente el trabajo. Algunos de los grandes nombres son F. Taylor, H. L. Gantt o incluso Henry Ford. Al hacer referencia a la Historia, no se puede dejar de mencionar el famoso artículo de H. R. Towne ‘The engineer as economist’, donde se enuncia que «la gestión de las plantas de fabricación es tan importante como el de su ingeniería». El propio título de este artículo nos da algunas claves de la titulación. Es un ingeniero con una formación amplia en tecnologías y con un conocimiento específico de índole más económico: métodos de organización, modelos para toma de decisiones, direccion de empresas, marketing, contabilidad, gestión…

Nuestra Universidad y nuestra comunidad autónoma por fin podrán quitarse la espina que quedó pendiente con el proceso de Bolonia y situarse en el campo de las ingenierías esenciales de la rama industrial, al mismo nivel que las universidades y comunidades similares. Una titulación que, por ejemplo, en el siempre admirado País Vasco se puede cursar en sus tres universidades: en la Universidad del País Vasco –pública–, en la Universidad de Deusto y en la Universidad de Mondragón. Una titulación que está allí donde está la industria.

Juan Carlos Campo es director de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón

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