Ataque zombi cada veinte minutos

Dos participantes, dispuestos para superar las pruebas.

Medio millar de personas pasa la noche en vela con un juego de ingenio y supervivencia celebrado entre El Llano y Pumarín

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

La ciudad sobrevivió anoche a un apocalipsis zombi. Pero no fue fácil. Seis largas horas de lucha resultaron necesarias para librarla de hordas de zombis deseosos de añadir nuevas víctimas a su colección. Por suerte, un grupo de aventureros salió en defensa del resto y logró imponer su ingenio a la pericia atacante de los 'muertos vivientes'. En realidad, solo era un juego, pero eso no quita para que la adrenalina haya estado a flor de piel hasta el final.

Medio millar de personas disfrutó del sábado noche recorriendo los barrios de El Llano y Pumarín de una forma diferente. Participaron en un 'real game' en el que el objetivo final era resistir a un ataque zombi. La actividad empezaba dividiendo a los participantes en supervivientes -la mayoría, el 95 % de los asistentes-, zombis hambrientos y militares con la misión de mantener la raza humana.

Todos estaban a las diez de la noche congregados en el parque de Severo Ochoa. Si a esa hora pasó por ahí y vio a hombres armados, personas huyendo desesperadamente o zombis ansiosos de víctimas, no se preocupe porque la amenaza ya ha pasado. Una vez entendidas las normas y el mecanismo del juego tocó echar a correr, pues los zombis daban una pequeña tregua para que sus potenciales víctimas huyeran lo más rápido posible. Por delante, los supervivientes tenían que superar trece pruebas antes de poder descansar tranquilos. Tenían un mapa e instrucciones de adónde dirigirse en cada momento: localizaban los puntos marcados (pasaron por restaurantes, parques y hasta el cementerio), llegaban a ellos huyendo de sus perseguidores y, una vez en ellos, resolvían puzles, acertijos y cuantos juegos se pudieran imaginar. Y todo sin dejar de vigilar su retaguardia, pues a medida que pasaba la noche, se incrementaba el número de zombis.

Manejar la tensión

El mejor truco para lograr el objetivo era saber manejar la tensión. También la experiencia. Y había grupos que la tenían, y mucha. «Este es nuestro quinto juego de supervivencia», explicaba Eva Artime antes de empezar. Ella, que quiso celebrar su cumpleaños de una forma diferente, y su equipo tenían un objetivo claro: «Ganar porque llevamos sobreviviendo muchas veces y es lo que nos falta», comentaba Nacho Álvarez. «Pero somos un equipo, ¿eh? Si uno cae, el resto le ayuda», advertían Gema López y Jon Estévez. A su favor tenían a los militares, cuya misión es «dar seguridad a los civiles y vigilar que se cumplan las normas», explicaba Yeray Álvarez, un ovetense que cuando se pone el uniforme -algo que lleva haciendo siete veces- se convierte en 'Miura'.

Pese al frío, la diversión fue constante. Al frente de la actividad estuvo el equipo de Eventos Zombies LZD por mediación de los hosteleros del Barrio de la Sidra y la asociación de vecinos de Pumarín. Mientras unos dormían, otros disfrutaron de un sábado noche muy diferente.

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