El atracador del banco de Constitución afronta siete años y tres meses de cárcel

Pablo P. G., tras ser detenido en la entidad bancaria.
Pablo P. G., tras ser detenido en la entidad bancaria. / DAMIÁN ARIENZA

La vista se celebra hoy en el juzgado de lo Penal 1, cinco meses después de que retuviese a nueve personas en la sucursal a punta de pistola

O. SUÁREZ GIJÓN.

El juzgado de lo Penal número 1 acogerá hoy el juicio al ladrón de la entidad bancaria de la avenida Constitución que el pasado mes de marzo retuvo a trabajadores y clientes en la oficina bajo amenaza de una pistola. La Fiscalía solicita para el acusado, Pablo P. G., una condena de siete años y tres meses de prisión por un delito de robo con intimidación en grado de tentativa y de un delito de detención ilegal a nueve personas. El ministerio fiscal aprecia los agravantes de reincidencia y disfraz y solicita que indemnice a cada una de las víctimas con cien euros por los daños morales ocasionados.

El suceso tuvo lugar el 7 de marzo poco antes de las dos de la tarde en una oficina de CaixaBank. El procesado accedió «con un gorro en la cabeza, una braga en el cuello y gafas de sol y dirigiéndose al mostrador de caja esgrimió una pistola que llevaba oculta en su ropa al tiempo que decía: 'Esto es un atraco, dame el dinero, dame el dinero'. A la vez, apuntaba al resto de empleados y clientes que se encontraban en la entidad, sin dejarles abandonar la misma», señala la Fiscalía.

El procesado, una vez que se apropió del dinero, «se dirigió a una de las empleadas, le apuntó con el arma y le dijo que le abriera la puerta de la caja fuerte. La mujer le respondió que no tenía las llaves, por lo que el acusado la amenazó con utilizar el arma y dispararle».

Para entonces, en el exterior de la oficina se había dispuesto un amplio dispositivo de la Policía Nacional encaminado a neutralizar al delincuente. «Entablaron conversación para que depusiera de su intento, liberara a los rehenes y se entregara. El acusado les exigió cinco gramos de heroína y cinco de cocaína y fruto de la negociación liberó a cinco mujeres», prosigue la Fiscalía en su escrito de acusación.

«Instantes más tarde, los agentes colocaron en la puerta una bolsa simulando que contenía la sustancia que exigía el acusado y, aprovechando que éste se agachó para recogerla, se abalanzaron sobre él. Uno de ellos le hizo una llave, de manera que el acusado perdió el equilibrio y cayó al suelo, por lo que pudo ser inmovilizado por el resto de policías», concluye el ministerio público.

Hacia las 14.10 horas, los agentes liberaron a las otras cuatro personas que aún permanecían en el interior de la sucursal. A consecuencia de la intervención policial, un agente sufrió lesiones, de las que precisó cuatro días de baja.

«El dinero del que el acusado se había apoderado del interior de la entidad financiera ascendía a 5.820 euros, cantidad que fue entregada a la subdirectora de la misma en calidad de depósito provisional. El arma que portaba el acusado era una pistola semiautomática detonadora de doble y simple acción, que puede adquirirse acreditando la mayoría de edad y de tenencia libre domiciliaria», recoge la calificación fiscal.

Pablo P. G. se encuentra en el centro penitenciario de Villabona en prisión preventiva a la espera de que hoy se celebre la vista oral. Ya cumplió condena por dos atracos a sendas entidades bancarias, una en el paseo de Begoña y otra en el barrio de Nuevo Gijón.

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