Aumentan los casos de esclerosis múltiple por la menor exposición al sol

Los doctores José María Prieto, Lamberto Landete, José Carlos Cermeño, Cristina Auger y Miguel Kawiorski, algunos de los ponentes del curso sobre Enfermedades Desmielinizantes. /  AURELIO FLÓREZ
Los doctores José María Prieto, Lamberto Landete, José Carlos Cermeño, Cristina Auger y Miguel Kawiorski, algunos de los ponentes del curso sobre Enfermedades Desmielinizantes. / AURELIO FLÓREZ

«Hace treinta años no había ningún tratamiento. Ahora hay catorce y cada vez más eficaces», explica el coordinador de esta unidad en Cabueñes

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Aumentan los casos de esclerosis múltiple. En los últimos años lo han hecho en aproximadamente un tercio. Sobre todo en mujeres. «Si antes la relación era de dos casos en mujeres por cada uno en hombres, ahora esa proporción es de tres a uno». Y una de las razones es la falta de vitamina D derivada de «una menor exposición a los rayos solares por el miedo al cáncer de piel». Lo explica el coordinador de la unidad de esclerosis múltiple del Hospital Universitario de Cabueñes, Dionisio Fernández Uría que, junto con sus compañeros Dulce Solar y Roberto Suárez Moro, coordina el XX Curso de Formación en Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología (SEN) que se celebra por segunda vez en Asturias, entre ayer y hoy, en el recinto ferial. Asisten a la cita 130 médicos residentes de la especialidad de Neurología.

Fernández Uría explicó que ésta es una enfermedad de complejo diagnóstico por su variada sintomatología: desde problemas de visión a pérdida de sensibilidad o fuerza en las extremidades. Influyen en su aparición factores genéticos pero también ambientales, derivados del estilo de vida o la alimentación. Aunque puede aparecer en la infancia o superados los 60 años, lo habitual es que se presente en torno a los 30 años de vida del paciente.

Lo que ha cambiado considerablemente es la manera de abordar la enfermedad. «Hace treinta años no había ningún tratamiento. Ahora hay catorce y cada vez más eficaces». No curan, pero al menos consiguen frenar su avance. Se estima que en Asturias la padecen entre 1.300 y 1.400 personas.

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