«Me autoinculpé de aborto en 1984 y 2008. Espero no tener que repetir»

Felisa Soria, en la Oficina de Políticas de Igualdad. / PALOMA UCHA
Felisa Soria, en la Oficina de Políticas de Igualdad. / PALOMA UCHA

Felisa Soria, directora de la Oficina de Políticas de Igualdad: «El 8M fue ilusionante. Creo que estamos ante algo imparable. Gijón estrenará en abril el primer protocolo contra agresiones sexistas»

CHELO TUYA GIJÓN.

No se altera, lo que no es sinónimo de que no se emocione. Lo hizo el 8M, el que pasará a la historia por ser el más masivo y el primero con huelga. Su tranquilidad tampoco es sinónimo de que Felisa Soria (Avilés, 1959) no se indigne. En su reciente ponencia sobre la Historia Social de Gijón enumeró el rosario de prohibiciones que la española sufrió durante la dictadura: trabajar, tener propiedades, estudiar, ser independiente... Derechos que no se recuperaron de forma automática con la democracia. Psicóloga, desde 2007 dirige la Oficina de Políticas de Igualdad y es portavoz del Consejo de Mujeres de Gijón.

-En su curso sobre la Historia Social de Gijón dijo que la mujer, con el fin del siglo XX, salió de un largo invierno. ¿Es primaveral el XXI?

-Estamos en un siglo que nos está poniendo en la realidad. Cuando acabó el siglo XX las mujeres crecíamos, encontrábamos empleo, aunque también nos pilló la reconversión industrial, pero ahí está la lucha por derechos y servicios. Se consiguió la Concejalía de la Mujer, la de Gijón fue de las primeras, como el Consejo de Mujeres, que también lo fue.

-¿Por qué Gijón tan pionera?

-Que había un movimiento feminista muy fuerte. No solo por la Asociación Feminista de Asturias (AFA), sino también por las que estaban en partidos y sindicatos. Quizá hasta ese momento ellas habían estado muy involucradas con el movimiento obrero y creían que la lucha por la igualdad entorpecía el fin común. Con el paso del tiempo se dieron cuenta de que no había otra vía.

-¿Y dónde estaba usted?

-Yo estaba ahí.

-¿Esta entrevista a quién es? ¿A la directora de la Oficina de Políticas de Igualdad? ¿A la portavoz del Consejo de Mujeres? ¿A...?

-Es una entrevista a Felisa Soria, que tengo 59 años y que he tenido que hacer el servicio social para estudiar una carrera.

-¿El servicio social?

-En 1977, cuando yo empecé la carrera de Psicología, para que una mujer pudiera acceder a la Universidad era obligatorio que presentara el certificado de haber hecho los seis meses de servicio social. La Sección Femenina impuso, hasta 1978, ese requisito para hacer cualquier trámite que necesitara una mujer: salir al extranjero, estudiar una carrera, hacer una transacción económica...

-¿En qué consistía?

-Tareas en la Iglesia... En 1977 tuve la suerte de que estaban ya los curas rojos. Yo lo hice con uno en Avilés y me pasé seis meses haciendo linotipias... Allí se reunía el sindicato del mar y era todo un aprendizaje de clandestinidad: la cita era los viernes, llegaba uno cada tres minutos... Ahora, hay sentencias que consideran esos seis meses como computable para la jubilación.

-¿Usted va a reclamar?

-No me hace falta, acabé psicología y empecé a trabajar muy pronto, con 24 años en la Universidad Popular.

-¿Fue detenida alguna vez?

-No... (Lo piensa) Yo digo que no, pero mis compañeras dicen '¡Si nos detuvieron el día del furgón!'. (Sonríe). Yo no lo recuerdo, ahora, que correr delante de los grises, corrí como todo el mundo.

-Bueno, como algunos...

-Cierto, no todos. También me autoinculpé como abortista. Lo hice en 1984, como muchas, para evitar la condena de otras. Y luego volví a hacerlo en 2008, antes de la reforma de la ley que llevó a cabo Zapatero. La verdad es que éramos las mismas. Espero no tener que volver a hacerlo, aunque, si fuera necesario, lo haría. Aunque sea en tacatá.

-Contra Gallardón se subió al tren.

-Sí. El Tren de la Libertad fue muy emocionante.

-Lograron que él se fuera, ¿pero mejoraron la ley que proponía?

-Es una ley patética porque deja sin contemplar los derechos de las jóvenes. Resulta que una joven de 16 años se puede hacer una operación estética sin permiso, tener relaciones sexuales, pero no decidir sobre su maternidad. Una situación que va a marcar toda su vida.

«Feminismo es igualdad»

-¿Pensó alguna vez que viviría un 8M como el de 2018?

-No.

-¿Así de rotunda?

-Sí. Ha sido emocionante, ilusionante, nunca hubiéramos podido pensar lograr el apoyo de tantas mujeres, tantas jóvenes, de la prensa.

-En el primer 8M, el de 1977, un periódico decía que las feministas pretendían acabar con la civilización occidental. Igual fue lo único cierto que dijo.

-(Sonríe) La civilización occidental está basado en la supremacía del macho sobre la hembra. El hombre es el que tiene los derechos. La mujer es inferior y lo que tiene que hacer es callar y obedecer. El patriarcado está anclado en las raíces de nuestra cultura, una que dice que somos inferiores. Y las mujeres nos lo habíamos creído. Por eso, toda la lucha de las feministas, que lo vieron claro antes que todas las demás, que lo pusieron en los titulares, que se encadenaron, que lo visibilizaron.

-¿Cómo le suena que una ministra, además la de Igualdad, rechace la 'etiqueta' de feminista?

-Me parece una pena que una mujer le tenga miedo a la palabra feminista. Sobre todo, porque ella misma se está definiendo como tal, porque dice que defiende al igualdad entre hombres y mujeres.

-¿Nos veremos el 8M de 2019 con las mismas reivindicaciones?

-Yo quiero creer que esto es imparable. Somos la mitad del mundo, en Gijón el 52%, que tenemos un nivel de formación más alta que la de los hombres, tenemos capacitación, conocimiento, lo hemos demostrado con creces. Lo que no podemos seguir consintiendo nosotras mismas es no creérnoslo, ponernos detrás, quitarnos. A veces tenemos tan interiorizado ese mensaje de que no valemos, no podemos, que ellos son los protagonistas de la historia que nos vamos apartando y dejando ese camino. Les pedimos a los hombres es que nos dejen ir a su lado, que no vayan delante.

-Sin embargo, de momento necesitamos protocolos contra las agresiones sexistas. ¿El de Gijón?

-El Principado nos dio ya el permiso para ponerlo en marcha.

-¿Permiso?

-Las competencias de Igualdad son del Principado. Cada vez que abordamos un proyecto en esa materia debemos pedir su autorización, para que quede claro que no se duplica o no existe carencia financiera.

-¿Y no se duplica? El Principado ha anunciado un protocolo suyo.

-El Principado entiende que es una buena práctica que, en el futuro, puede servir de base para el suyo. El Consejo de Mujeres y las técnicas de la Oficina de Igualdad ya han acabado el trabajo. Ahora falta que se apruebe el expediente. Esperemos que esté para después de Semana Santa.

-Que la alcaldía tenga la delegación de Igualdad, ¿es una solución o un problema?

-Es una conquista feminista. Un logro. Siempre quisimos que la igualdad fuera trasversal, estuviera dirigida desde la cúpula.

-¿Un alcalde también?

-También. En el Principado, Igualdad es competencia de un consejero, el de Presidencia.

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