El autor del apuñalamiento a un hostelero en Gijón acepta siete años de cárcel y pide perdón

Francisco Javier González Morán, ayer, en el juicio. / PALOMA UCHA

«Estoy muy arrepentido. Cuando salga no le haré nada ni a Alejandro Imbérgamo ni a nadie», declara 'El Ñaplas' ante el juez de Audiencia

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Francisco Javier González Morán, conocido como 'El Ñaplas', confesó ayer ante el juez Bernardo Donapetry haber apuñalado al hostelero Alejandro Imbérgamo, socio del grupo Gavia. Pidió perdón entre lágrimas, en presencia de la propia víctima. «Estoy muy arrepentido y le pido a Alejandro que me perdone. El día que salga de la cárcel no le haré nada ni a él ni a nadie», aseguró en la sala de vistas de la Sección octava de la Audiencia.

La confesión del procesado hizo que tanto la fiscalía como la acusación particular redujesen la solicitud de la condena a los siete años de prisión por el delito de homicidio en grado de tentativa. El abogado de la defensa llegó a un acuerdo con las acusaciones, por lo que su cliente aceptó la pena de cárcel y la orden que le prohíbe acercarse y comunicarse con hostelero durante un periodo de diez años. Deberá además indemnizarlo con 15.000 euros por las lesiones y las secuelas que presenta la víctima.

El hostelero fue atacado cuando salía del pub Bambara, en la calle Marqués de San Esteban, la madrugada del 11 de septiembre de 2016. 'El Ñaplas' le asestó una puñalada en el pecho con un cuchillo de 19 centímetros de hoja. El hecho de que el arma blanca se rompiese con el primer embiste salvó la vida de Alejandro Imbérgamo.

No podrá acercarse a Imbérgamo en diez años y lo indemnizará con 15.000 euros

En una breve declaración ante el tribunal de la Sección Octava -el acuerdo entre las partes evitó que se extendiesen los interrogatorios-, el socio del grupo Gavia atacado explicó: «Vino directamente y me apuñaló en el costado, intentó apuñalarme más veces pero se había roto la hoja del cuchillo». Sufrió una profunda herida muy cerca del corazón y permaneció ingresado en el Hospital Central de Asturias (HUCA) durante varios días. «Fue reducido por un policía fuera de servicio que justo estaba allí», señaló el hostelero.

Venganza por su despido

Ese mismo extremo fue corroborado por los dos porteros del establecimiento que declararon como testigos. Ambos aseguraron conocer a 'El Ñaplas' desde hacía «mucho tiempo». El procesado trabajó durante una temporada para la empresa que aporta los controladores de accesos al grupo hostelero. Fue a raíz de ser despedido cuando empezó su obsesión con los socios del grupo Gavia. En sus redes sociales escribió en más de una ocasión su intención de vengarse. Y lo hizo.

Además del cuchillo con el que cometió la agresión, el procesado llevaba escondida entre sus ropas otra navaja. Fueron un policía de paisano y los porteros del pub los que evitaron que continuase la agresión hasta la llegada de las patrullas de la Policía Nacional. Desde entonces permanece en el centro penitenciario de Asturias. La víctima deberá ser avisada cuando 'El Ñaplas' disfrute de un permiso penitenciario, tal y como solicitó su abogado, Ignacio Manso Platero.

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