El Ayuntamiento desalojará el jueves a los propietarios que siguen en el PERI del Arbeyal

Los afectados, con amigos y parientes, simularon en diciembre un encadenamiento a sus propiedades. / PAÑEDA
Los afectados, con amigos y parientes, simularon en diciembre un encadenamiento a sus propiedades. / PAÑEDA

«No consiento que me echen diciendo que soy una 'okupa'. Que esperen a que el juez resuelva el recurso pendiente», pide una de las afectadas

I. VILLAR / M. MORO GIJÓN.

El Ayuntamiento de Gijón ha comunicado a los propietarios que aún permanecen en dos de los inmuebles afectados por las expropiaciones del PERI del Arbeyal que este jueves, a las nueve de la mañana, «se procederá a la entrada, desalojo y posterior demolición de las fincas, con el auxilio policial si fuera necesario». Desde hace más de un año, los dueños de una marmolería aún en activo y de la única casa que queda en pie en la zona se resisten a marcharse, alegando estar disconformes con el dinero que les han ingresado en sus cuentas por sus inmuebles. Inicialmente habían sido conminados a entregar las llaves antes del 1 de abril y el Ayuntamiento les remitió después varios oficios que tampoco fueron atendidos.

El 21 de noviembre, en respuesta a una solicitud de la Alcaldía, el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 autorizó el desalojo de las parcelas, que debía realizarse en el plazo máximo de treinta días desde la notificación y en horas diurnas para mantener la necesaria proporcionalidad en la ejecución. «No pienso consentir que me echen de aquí diciendo que soy una 'okupa'», dice una de las afectadas, Violeta Suárez, de 74 años. Señala que aún tienen pendiente de resolución un recurso, sobre el que hoy mismo debería haberse celebrado un acto de conciliación que ha quedado pospuesto hasta la próxima semana, cuando el desalojo ya habrá sido efectivo.

«Si en el juicio sale que no tengo razón, entregaré las llaves y me iré con la cabeza alta, pero mientras tanto que no me empujen y me tiren a la calle». Violeta lleva toda su vida en la vivienda unifamiliar sobre cuya parcela se pretende ahora levantar uno de los cuatro grandes bloques residenciales «con pisos de lujo que van a vender a 300.000 euros, mientras a mí me dan prácticamente una limosna que solo da para un piso de segunda». «Si me tiraran la casa para hacer una residencia de ancianos, me iba encantada e incluso les dejaba las gallinas», en referencia a los animales que viven en la finca junto a ella y a su marido, «en la cama por la gripe», añade.

«Si le dan una sola patada al perru, al que tengo como un fíu, igual acabo en Villabona»

Critica el papel jugado por el Ayuntamiento en el proceso que culminará pasado mañana con su desalojo, «porque aquí tiene un solar muy bueno al lado de la playa». Y se pregunta «si vendrán con porras y pistolas a pegarme, a mí que nunca en la vida pisé un juzgado ni me tuvieron que echar de ningún sitio». Pide que, si acude la Policía, también lo haga la protectora de animales para recoger a sus gallinas. Y advierte de que «si le dan una sola patada al perru, al que tengo como un fíu, igual además de quedar sin la casa acabo en Villabona».

Cuatro trabajadores

El otro inmueble que el jueves deberá quedar vacío es la marmolería Santa Olaya, en Pachín de Melás, que sigue en activo y con cuatro trabajadores. «Tenemos los ánimos por los suelos, porque no nos han dado ninguna solución para poder irnos a otra parte. Lo único que ha habido son cartas desafiantes», critica su propietario, Eleuterio García. Después de casi cuatro décadas al frente del negocio, lamenta que tenga que dejar de forma forzosa la nave «para dárselo a la especulación, aunque eso suponga echar a gente a la calle. Luego se quejarán de que hay paro». Asegura desconocer cómo será el procedimiento de desalojo, pero advierte de que «si me tiran las máquinas se va a armar muy gorda».

Los promotores de este desarrollo urbanístico iniciaron a finales del verano el derribo de las construcciones ubicadas dentro del ámbito del PERI del Arbeyal, terrenos que habían sido adquiridos mediante compra o expropiación por la junta de compensación. La operación quedó paralizada a la espera de que se hiciera efectivo el desalojo de estos dos últimos inmuebles. En la zona se prevé la construcción de cuatro bloques residenciales con terrazas escalonadas, similares a los edificios barco, con capacidad para 200 pisos.

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