El Ayuntamiento empezará a sancionar el mal uso de las instalaciones deportivas

Una usuaria nada por una de las calles de la piscina municipal de El Llano. / DANIEL MORA
Una usuaria nada por una de las calles de la piscina municipal de El Llano. / DANIEL MORA

Prepara una actualización de las normas que las regulan en la que incluye multas de 50 a 3.000 euros y la expulsión durante tres años

IVÁN VILLAR GIJÓN.

El Ayuntamiento prepara una actualización de las normas de uso de las instalaciones deportivas municipales que recogerá por primera vez la posibilidad de imponer sanciones económicas a los usuarios que incurran en «conductas y actitudes no acordes» con la normal utilización de piscinas, gimnasios, pabellones y otros equipamientos. Según recoge la propuesta que el concejal Jesús Martínez Salvador presentará hoy en la junta rectora del Patronato Deportivo Municipal, como primer paso para la tramitación del nuevo reglamento, esta medida «trata de dar respuesta a situaciones que se vienen planteando por determinados usuarios que alteran las relaciones de convivencia y uso de los servicios».

El texto clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves y a la hora de determinar su graduación se tendrán en cuenta criterios como la intensidad de la perturbación que se cause «en la tranquilidad y el pacífico ejercicio de los derechos de otras personas o actividades, en la salubridad y ornato públicos y en el normal funcionamiento» de las instalaciones, la gravedad de los daños ocasionados en los equipamientos, la intencionalidad, el «grado de negligencia y riesgo para la salud y seguridad de las personas» y la reincidencia.

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Las sanciones por infracciones leves supondrán multas de entre 50 y 750 euros y la privación del derecho a utilizar las instalaciones en un plazo que puede variar entre un día y un mes. El nuevo reglamento incluye entre ellas utilizar las instalaciones sin el carné o documento que habilite para su uso -en algunas, como el rocódromo, la pista de patinaje o la pista de atletismo de Las Mestas es imprescindible estar federado-, hacerlo sin haber pagado el correspondiente precio público, no abandonar las pistas una vez superado el tiempo de reserva si con ello se impide su uso por otras personas, acceder a las instalaciones con calzado o vestuario inapropiado, fumar y utilizar las taquillas «para usos que no sean la práctica deportiva» o no dejarlas libres al finalizar la actividad. En el caso concreto de las piscinas menciona también como infracción leve no utilizar gorro en el agua, bañarse con enfermedades o heridas «cuando no constituya una infracción grave», no ducharse antes de entrar, desperdiciar el agua de la ducha y «empujarse, saltar o jugar si molesta o produce riesgo de accidentes».

También será sancionable en la graduación más baja no informar al personal de anomalías de funcionamiento, roturas, deficiencias o incumplimientos del reglamento que haya detectado, la ausencia reiterada y no justificada en instalaciones previamente reservadas y el deterioro de equipamientos, infraestructuras y elementos muebles o inmuebles cuando el coste de su reparación -que deberá abonar- sea inferior a 600 euros.

Ni animales ni vidrio

Las infracciones graves podrán conllevar una sanción de entre 750 y 1.500 euros y la imposibilidad de utilizar las instalaciones deportivas municipales durante un mínimo de un mes y un máximo de un año. Constan como tal introducir animales -salvo perros guía- u objetos prohibidos por la normativa, como por ejemplo envases de vidrio en el caso de las piscinas. También desatender las instrucciones del personal de socorrismo, técnico o de servicio, verter en el agua de las piscinas líquidos o sustancias «que produzcan una alteración grave en su calidad», causar daños por una cuantía entre 600 y 1.500 euros, impedir el uso de las instalaciones o los servicios deportivos a otros usuarios que tengan derecho a ello y el «maltrato al personal o los usuarios o cualquier otra perturbación relevante de la convivencia, cuando no concurran las circunstancias para calificarlas de muy graves».

En el grado más alto se contemplan multas de 1.500 a 3.000 euros y la expulsión de uno a tres años. Entran en él las actitudes de acoso físico, moral o sexual que puedan ser calificados como muy graves, siempre que no constituyan además una infracción penal. También maltratar al personal o a otros usuarios y «cualquier otra perturbación relevante de la convivencia que afecte de manera grave, inmediata y directa a la tranquilidad», especialmente cuando afecte a menores y personas con discapacidad o se utilice la violencia. Del mismo modo se sancionará a quien impida a menores o discapacitados el uso de las instalaciones, lo haga con violencia o atente contra «el ejercicio de derechos legítimos» de otros usuarios, tanto recogidos en el reglamento como en cualquier otra norma jurídica. Se considerará igualmente como infracción muy grave provocar alarmas falsas o revueltas en las instalaciones, robar o destrozar los elementos necesarios para el plan de emergencia y evacuación como los extintores, chalecos, carteles y alarmas, el incumplimiento de la normativa de seguridad, la obstrucción «grave o relevante» del normal funcionamiento del servicio público y los actos de deterioro de los equipamientos por más de 1.500 euros.

Aunque en el apartado de sanciones no hace mención específica a las consecuencias que conllevaría su incumplimiento, el reglamento recoge otra serie de prohibiciones como consumir bebidas alcohólicas, comer en las zonas de práctica deportiva o los vestuarios, hacer manifestaciones o exhibir pancartas «ofensivas, violentas o de carácter racista» y usar «cualquier medio de grabación de imágenes», salvo autorización expresa.

Campos de golf

Actualmente, solo los campos de golf municipales tienen en sus normas de uso un apartado de sanciones, que se limita a impedir la entrada un tiempo determinado a quienes incurran en infracciones que van desde cantar y alborotar en las instalaciones hasta «cualquier acto que atente contra la moralidad». El nuevo reglamento del PDM mantendrá este capítulo específico para el golf, añadiendo otras conductas punibles como sacar la bola del hoyo con el palo o dejar abiertas las puertas del cierre cinegético que evita la entrada de animales.

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