El Ayuntamiento de Gijón empieza a desalojar las fincas rurales que quiere alquilar a agricultores

Casetas en una finca municipal, en la que se han colocado un cierre de madera y alambre de espino.
Casetas en una finca municipal, en la que se han colocado un cierre de madera y alambre de espino. / E. C.

En una inspección parcela a parcela ha descubierto que varias de ellas, de titularidad pública, estaban con cierres o casetas de particulares

I. V. GIJÓN.

El Ayuntamiento trata de poner en orden las parcelas municipales que tiene dispersas por la zona rural como paso previo para poder ofrecerlas a los interesados en explotarlas con fines agropecuarios o forestales.

Hace año y medio, a instancias de Xixón Sí Puede, el Pleno pidió por unanimidad elaborar un registro de libre consulta con todos los suelos rústicos de propiedad municipal actualmente en desuso y sacar estos terrenos a licitación de forma que puedan ser explotados por quien tenga interés en ellos. Según explicó la concejala Ana Braña, durante meses «un equipo multidisciplinar» formado por una ingeniera técnica en topografía, un ayudante de topografía, una ingeniera técnica forestal y una licenciada en Derecho, coordinado por un arquitecto de Patrimonio, «ha estado haciendo una completa labor de inventario» sobre las condiciones de cada parcela.

El resultado de estos trabajos ha sido un «detallado» informe en el que no solo se hace una descripción urbanística de cada finca, sino también qué usos podría tener (mantenimiento de pastizal, creación de huertos, plantación de frutales, etcétera), cuál es su valor catastral y su posible valor de arrendamiento. En base a esos datos, el Ayuntamiento ya tiene en fase de borrador unos pliegos que servirán para sacar a licitación en octubre o noviembre un primer grupo de diez parcelas. Antes, sin embargo, es necesario su «deslinde físico y jurídico» y ahí, «cada finca es un mundo».

Con el inventario en la mano, personal municipal ha procedido a una inspección 'in situ' de cada parcela y se ha encontrado con que varias de ellas estaban siendo ocupadas por particulares. La semana pasada la junta de gobierno aprobó sendos requerimientos de desalojo de dos de ellas. La primera es una finca de Mareo en la que el Ayuntamiento se encontró con una valla de madera impidiendo el acceso y un cierre con alambres de espino, además de varias casetas de construcción artesanal. Aunque su ocupante argumentó que un tercero le había cedido la parcela hace cuatro o cinco años, la junta de gobierno entiende que «no ha presentado ningún título que lo justifique», por lo que le instó a abandonarla en diez días. La segunda parcela con requerimiento de desalojo está «completamente anexionada» a la finca colindante, que corresponde a una granja avícola. Sus titulares llevan años intentando adquirir el terreno municipal, pero el Ayuntamiento descarta su adjudicación directa como cesión o venta.

Hoy la junta de gobierno aprobará el desalojo de otras dos fincas de Serín, actualmente están anexionadas «con un cerramiento continuo» a otra colindante, de un particular.

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