El Ayuntamiento insiste en un bando en las medidas para frenar la polilla de la patata

El incumplimiento detectado por algunos productores obliga a recordar la prohibición de plantar, almacenar y trasladar este tubérculo

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

El pasado 2017 fue un año extremadamente difícil para la patata a causa de la plaga de polilla guatemalteca, que obligó al Principado a aplicar duras restricciones sobre su cultivo. Ante la declaración de Gijón como zona infestada por el insecto, por resolución de 13 de noviembre de 2017 de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado de Asturias, y dado que tienen que transcurrir al menos dos años sin que se detecte el pernicioso insecto para que un municipio se pueda considerar libre de él, el Ayuntamiento de Gijón emitió ayer un bando recordando siete medidas preceptivas para erradicar la plaga.

La circular del consistorio gijonés, que pone sobre aviso de las prohibiciones que pesan sobre el cultivo del tubérculo, llega meses después de que el director general de Desarrollo Rural, Jesús Casas, anunciase que Gijón estaba ya libre de 'Tecia Solanivora' o polilla guatemalteca.

Entre las medidas que figuran en el documento se recuerda la prohibición de plantar patatas, así como la obligación de eliminar los rebrotes de patata de cultivos anteriores. De igual forma, se indica que la patata almacenada debe protegerse con una malla mosquitera y se alerta de la interdicción de trasladarla fuera del municipio. El Ayuntamiento recomienda comprar cantidades de patata pequeñas, que se puedan consumir antes de tres meses tras su almacenamiento, mantener el entorno limpio del tubérculo o sus restos y avisar a Sanidad Vegetal en caso de detectar la presencia de polilla en patatas almacenadas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos