Balearia opta a las ayudas europeas, pero asegura que son «insuficientes»

Balearia opta a las ayudas europeas, pero asegura que son «insuficientes»
Buque propulsado a gas natural licuado 'Hypatia de Alejandría', que Balearia construye en Italia. / BALEÀRIA

La naviera indica que los Fondos Conectar Europa subvencionan un máximo del 20% de la inversión para cambiar a gas natural licuado el motor del barco

Marco Menéndez
MARCO MENÉNDEZGijón

El proyecto para recuperar la autopista del mar entre Gijón y Nantes-Saint Nazaire ha dado un paso más después de que la naviera Baleària presentara su solicitud para recibir una subvención comunitaria a través de las ayudas CEF (Fondos Conectar Europa), cuyo plazo de presentación culminó anteayer, tal y como había anunciado el pasado lunes el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en el Fórum EL COMERCIO. Pero la compañía asegura que necesitará más apoyo económico.

Estas subvenciones europeas impulsan el uso del gas natural licuado (GNL) en el transporte marítimo. Baleària ha solicitado los fondos CEF para su proyecto de «remotorización a esta energía limpia de cinco ferries de su flota», indicó la naviera a este periódico. El caso es que estas ayudas alcanzan un máximo del 20% de la inversión, que ascenderá a doce millones por cada buque que sea adaptado al GNL, según la compañía, aunque desde Puertos del Estado se informó de que la subvención solicitada ascendía a quince millones de euros, ante una inversión para la remotorización de los cinco buques que alcanzaría los 75 millones.

Necesita más apoyo para «cubrir el déficit de los primeros cuatro o cinco años» de la línea

El proyecto, según abunda Baleària, «contempla la asignación de uno de estos ferries a la posible puesta en marcha de la línea de Gijón-Nantes». Es aquí donde la naviera advierte de un problema para la recuperación de la autopista del mar. El caso es que apunta que «la compañía quiere destacar que estas ayudas serían insuficientes para poner en marcha la conexión marítima sin contar con otras subvenciones específicas para las autopistas del mar y destinadas a cubrir el déficit de los primeros cuatro o cinco años».

¿De qué ayudas se podría beneficiar la naviera? Es una pregunta de difícil respuesta y el Ministerio de Fomento deberá buscar alguna alternativa. Las autoridades comunitarias prohíben las subvenciones a empresas para no perjudicar la competencia, al tiempo que ya han desaparecido las ayudas a las autopistas del mar que se incluían en el Programa Marco Polo II y que estuvieron vigentes entre 2007 y 2013. De este programa se benefició LDLines para poner en marcha la autopista del mar en 2010, pero cuando en 2014 se acabaron los cuatro años con los que los gobiernos de España y Francia aportaban 30 millones (al 50% cada uno) para paliar las pérdidas de los primeros años de la línea, la naviera gala abandonó el servicio. A raíz de ello, se inició una auditoría sobre LDLines con el objetivo de que devolviera las ayudas tras interrumpir la línea, pero no hubo más noticias sobre su resultado y ni siquiera si se llegó a realizar.

Reducir la contaminación

El Programa Marco Polo II se había creado para reducir la contaminación por dióxido de carbono producido por un denso tráfico de mercancías por carretera en toda la Unión Europea. Uno de los puntos en los que se quería rebajar esa contaminación era la frontera franco-española de Irún, por lo que la autopista del mar Gijón-Nantes fue uno de los primeros proyectos en conseguir este tipo de subvenciones. Pero la crisis económica hizo que el tránsito de camiones bajara notablemente y ahora las autoridades comunitarias decidieran atajar los altos niveles de contaminación que emiten los barcos, fundamentalmente, en las operaciones portuarias y en su aproximación a las dársenas. Es aquí donde entran en juego las ayudas CEF.

De cualquier modo, hay que resaltar que Baleària es una de las navieras españolas más comprometidas con la transformación de sus buques para el uso de GNL. De hecho, ya tiene uno al que ha transformado su motorización, como es el ferry 'Abel Matutes', que cubre la línea entre Barcelona y Palma de Mallorca. No contenta con eso, la naviera ha encargado la construcción de tres barcos propulsados a gas: uno a los astilleros vizcaínos de La Naval y los otros dos, al italiano Cantiere Navale Visentini. Todo ello con una inversión de 320 millones.

Precisamente, el 29 de marzo se llevó a cabo la puesta a flote, en el astillero italiano, del primero de esos barcos, el 'Hypatia de Alejandría', que está previsto opere en el Mediterráneo a partir de principios de 2019.

Pero en el caso de que la recuperación de la autopista del mar entre Gijón y Nantes llegue a ser una realidad, no serían estos nuevos barcos los que la operen, sino uno de los cinco ferries que serán remotorizados con la ayuda de los fondos comunitarias. Pero siempre teniendo en cuenta que Baleària considera imprescindible tener más ayudas para la viabilidad del proyecto.

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