«Estudiar diez meses en Estados Unidos o Canadá va a ser una experiencia increíble»

Alejandro Falcón Carballo, Nuria Polo Gallardo y Víctor García Fernández, del IES Montevil de Gijón.
Alejandro Falcón Carballo, Nuria Polo Gallardo y Víctor García Fernández, del IES Montevil de Gijón. / Daniel Mora

Siete alumnos gijoneses de cuarto de la ESO reciben la beca de la Fundación Amancio Ortega. Han sido elegidos entre 9.700 candidatos

Elena Rodríguez
ELENA RODRÍGUEZGijón

Dicen que lo peor fue la espera, saber que después de haber superado dos fases y haber sido seleccionados entre más de 9.700 candidatos de toda España podrían quedarse sin la beca. La de la Fundación Amancio Ortega, de entre 20.000 y 25.000 euros, para cursar primero de Bachillerato en Estados Unidos o Canadá durante diez meses. Es, como dicen todos, «una oportunidad única e increíble» para afianzar el inglés y conocer de lleno otra cultura, distinta a la española. Por eso, el martes, a la una de la tarde, todos estaban pendientes de sus móviles. A esa hora, la fundación colgaba la lista de los becados, con nombres, apellidos y los documentos de identidad. En el IES Montevil de Gijón les dieron la posibilidad de marcharse a casa para vivir ese momento con tranquilidad. Porque, como indica Víctor García, había muchos nervios. Pronto desaparecieron para dar paso a una explosión de alegría y comunicárselo a familiares y amigos con llamadas y whatsapp.

Hay siete gijoneses becados y dos de la comarca avilesina. Hasta el momento. Porque, al ser menores, no todos los nombres han salido a la luz, pendientes de la autorización paterna. En total hay once asturianos. De los de Gijón, tres son del IES Montevil, donde el equipo directivo está muy contento, porque no es habitual que de un mismo centro salga esta cifra de becados. Son Alejandro Falcón Carballo, Nuria Polo Gallardo y Víctor García Fernández. Junto a ellos están Olaya López Fernández, del IES Jovellanos; Yaiza Granda Campos, del IES Emilio Alarcos; Paula Iglesias Varela, del colegio la Inmaculada y que recibió la noticia en Holanda (en un viaje del programa Erasmus+) e Iratxe Beitia Fernández, que estudia en el École, en Llanera.

Los seis tienen quince años, cursan cuarto de la ESO (el nivel requerido) y han superado con creces todos los requisitos. Con notables y sobresalientes que casi rozan el diez, acreditaron tener más de un siete de media en tercero de la ESO, más de un ocho en Inglés y superaron la primera prueba, integra en Inglés. Fue en noviembre y constaba de varias partes: una de escuchar, otra de leer y una última de escribir, en el que les daban varias palabras y con ellas tenían que construir un relato.

Según explican los alumnos del Montevil, la organización buscaba conocer mejor el perfil de los estudiantes que ya, en el cuestionario previo, habían adelantado gustos y aficiones. «Nos expusieron varios ejemplos para ver cómo actuaríamos. Por ejemplo, el de un chico pianista al que le supera una pieza. Nos preguntaban qué haríamos en su lugar: si abandonaríamos, si intentaríamos tocar otra más fácil o seguiríamos trabajando hasta ver si lo conseguimos».

Para pasar a la segunda fase y optar a una de las 500 becas –de las que 80 corresponden a Galicia y 420 al resto de comunidades–, era necesario obtener 217 puntos de 265. Esta prueba y la media de ESO tenían un peso del 40% y la renta familiar, un 60%, para la segunda criba, en la que quedaron 1.500. Sin embargo, según indican, este factor no ha sido tan determinante y la fundación ha tenido más en cuenta su forma de ser y la capacidad de desenvolverse solos.

Sin visitas familiares

Porque, a partir de septiembre, vivirán diez meses en Estados Unidos o en Canadá (los destinos este año serán por sorteo) con una familia que no es la suya y en un país distinto. Estudiarán en una high school, «un centro muy diferente», donde explican, «puedes elegir asignaturas», entre las que se encuentra teatro, «hay un fuerte sentido de pertenencia al colegio y una vinculación muy grande a las actividades deportivas que realiza».

Ante tal paso, lo que se busca la fundación es que los jóvenes demuestren responsabilidad y saber adaptarse al cambio en una estancia en la que no podrán recibir visitas familiares ni suspender una asignatura en un trimestre. Hay otras normas, como no conducir, no trabajar, no beber alcohol ni relacionarse con otras personas que consuman, entre otras. De lo que se trata es de que aprovechen el tiempo para lo que se crea la beca.

Y ése es el objetivo («conocer otros lugares culturas y hacer amigos») de los estudiantes, que aún tuvieron que hacer una presentación y una entrevista vía Skype para ser seleccionados. Los temas, de lo más diverso: otras estancias en el extranjero (Nuria e Iratxe), las diferencias entre el acento británico y americano (Víctor), el gusto por las series y la música en inglés (Alejandro), la vida con una hermana gemela (Olaya); el libro y la serie ’13 reason why’ (Paula), y los hobbies, en el caso de Yaiza, que practica vela en verano, entre otras muchas aficiones.

Con un buen nivel de inglés, en buena medida por los programas de idiomas de sus respectivos centros, esperan el destino que les concederán. La mayoría se inclina por Estados Unidos, porque se sienten «más familiarizados con su cultura a través de la televisión», pero a Nuria y a Olaya también les atrae la idea de vivir en villas más pequeñas, rodeadas de naturaleza, en Canadá. «Ya se lo dije a mi madre: si me toca Canadá, tendré que comprar un abrigo gordo, ¿no?», dice, entre risas Nuria.

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