Los beneficiarios de pisos para personas sin hogar siguen en la calle por trabas burocráticas

Una persona sin recursos duerme en el banco de un parque de Gijón.
Una persona sin recursos duerme en el banco de un parque de Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

Un sorteo decidió hace tres semanas quiénes serán los cinco primeros gijoneses, de un total de 35, en participar en el programa 'Housing First'

CHELO TUYA GIJÓN.

Iban a ser los primeros de Asturias en participar en un programa social denominado 'Housing First'. Consiste en dar casa a quien lleva mucho tiempo sin ella y vive en la calle. Sin embargo, los cinco beneficiarios gijoneses serán los últimos, ya que Gijón, que iba a ser pionera en esta iniciativa, ha sido adelantada por Avilés (en diciembre) y Oviedo (en julio pasado).

Los cinco gijoneses, cuatro hombres y una mujer, llevan más de tres años viviendo en la calle. Algunas veces, pernoctan en el Albergue Covadonga, pero la mayoría de sus noches son al raso. Desde hace tres semanas saben que tienen una casa. Una vivienda social cedida por el Principado, reformada por el Ayuntamiento de Gijón y gestionada por la Fundación Siloé es, sobre el papel, su nuevo hogar. Pero en la práctica no tienen las llaves. Retrasos burocráticos les mantienen 'sin techo'. Por ahora, hasta septiembre.

Según ha sabido EL COMERCIO, las cinco personas elegidas entraron en un sorteo junto con otros treinta casos más. Un total de treinta y cinco personas que responden a los requisitos del programa: llevar muchos años de vida en la calle, carecer de recursos y tener graves problemas de salud o de adicciones.

La casa es lo primero

Los casos fueron presentados y valorados por las entidades que conforman la Red de Inclusión Activa. Ese organismo que, para luchar contra la pobreza, la Fundación Municipal de Servicios Sociales puso en marcha en 2010 con Albergue Covadonga, Proyecto Hombre, Siloé y Cáritas y al que desde 2014 se unieron Banco de Alimentos, Mar de Niebla, Cruz Roja, Albéniz, ACCEM y Voluntariado Vicenciano.

Entre todos, analizaron la situación de las treinta y cinco personas que, de forma continuada y desde hace muchos años, viven en las calles de Gijón. Ante la gran similitud de sus circunstancias, las ONG optaron por hacer un sorteo para decidir quienes de ellos lograrían una vivienda social en la que deberían estar viviendo desde julio de 2016.

Porque estaba previsto que Gijón fuera el primer concejo asturiano en implantar el programa americano 'Housing First' cuya filosofía es la que le da nombre: la casa es lo primero. El psicólogo Sam Tsember, integrante de la ONG neoyorkina 'Pathways to Housing', apostó en la década de los 90 por cambiar la respuesta que las administraciones dan a las personas sin recursos. Optó por dar el salto de ayudas económicas, albergues o pisos tutelados para fomentar la cesión de viviendas sociales a personas con larga historia de vivir en la calle.

Y su idea tuvo pronto resultados positivos. Se calcula que el 80% de los participantes en el programa abandonaron, definitivamente, la vida en la calle y comenzaron un proceso de recuperación personal.

En España, el 'Housing First' está implantado ya en numerosas ciudades, aunque el Principado, que cede las viviendas del parque regional que gestiona Vipasa, siempre defendió que Asturias será una de las comunidades con mayor disponibilidad. Se prevén veinte pisos en total para este programa antes de fin de 2017, los mismos que tiene Madrid y el doble de los que ofrecen Barcelona, Valencia o Zaragoza.

Por el momento, en Asturias han sido alojados ya nueve personas. Cuatro en Avilés, desde diciembre pasado, y cinco en Oviedo, desde julio. En la villa del Adelantado es la Fundación Rais la encargada de gestionar los pisos, mientras que en la capital el trabajo corresponde a la Fundación Albéniz.

Muebles demasiado grandes

En Gijón, es la Fundación Siloé la responsable. Porque su fundador, José Antonio García Santa Clara, lleva años reivindicando el tratamiento no asistencial a las personas sin recursos. «Hay que apoyarlas para que recuperen su autonomía», asegura. Su fundación será la encargada de gestionar, mediante un educador, las cinco viviendas.

Pero, en ningún caso, se trata de una vivienda tutelada. Los pisos del programa se entregan como un alquiler más. Es el nuevo inquilino quien debe hacerse cargo de una vivienda que recibe amueblada, reparada y con todos los suministros en marcha.

Precisamente, la instalación de los muebles fue una de las piedras en el camino que encontró el programa en Gijón. Además de retrasos en la reforma de las viviendas, en la dotación de presupuesto para realizar los trabajos, el Consistorio cometió un error en el concurso de adjudicación del mobiliario. Llegados los muebles a las casas, se vio que no entraban en las habitaciones y fue necesario un nuevo concurso. Y más espera, lo que motivó duras acusaciones de los grupos de la oposición municipal, especialmente de Xixón sí Puede.

La última demora se debe, según diferentes fuentes, en problemas puramente burocráticos. La Red Activa de Inclusión concluyó hace tres semanas los trabajos. Tras hacer un trabajo de campo sobre todas las personas que viven en la calle en el concejo, se analizaron situaciones y se valoraron todos los componentes personales. A todos los técnicos les quedó claro que el perfil era demasiado similar como para poder elegir a uno frente a otro, por lo que los expedientes se sortearon.

Y desde hace tres semanas, los cinco beneficiarios esperan por el acto oficial de entrega de llaves. La consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela, confirmó en su última visita a Gijón, en el transcurso de la Feria Internacional de Muestras de Asturias (Fidma), que la entrega de llaves «se realizará en septiembre», pero no existe un calendario oficial.

Otras cinco para arreglar

Las viviendas cedidas por Vipasa se encuentran ubicadas en bloques sociales distribuidos por diferentes barrios de la ciudad, porque otro de los objetivos del programa es eliminar guetos. El objetivo es que el beneficiario del programa se reinserte en la red comunitaria de la que salió hace años para vivir en la calle.

A estas cinco personas que saben que tienen piso, pero aún no lo pueden disfrutar, se suman otras cinco que aún desconocen que tendrán una vivienda. Porque Vipasa cedió a Gijón diez inmuebles, pero solo han sido reformados cinco. El resto, también ubicados en diferentes barrios de la ciudad, incluso en enclaves céntricos, están pendientes de ser objeto de reforma.

El Consistorio prevé un gasto de 150.000 euros para el mantenimiento de un programa que pretende erradicar el 'sin techo' de la región.

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