«Los 'bichos' quedan encantandos»

Isabel Gutiérrez sostiene a 'Mac' y vigila a otros dos perros en el parque fluvial de Viesques. / DANIEL MORA
Isabel Gutiérrez sostiene a 'Mac' y vigila a otros dos perros en el parque fluvial de Viesques. / DANIEL MORA

Regenta una tienda de comida sana y aloja mascotas en su propia casa: una opción para hospedar a nuestros amigos en vacaciones

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Sobre la hierba húmeda del Parque Fluvial anda 'Mac' moviendo el rabo y brincando como un cabritín sobre sus patas, cortas y robustas. Tras él viene Isabel Gutiérrez, su salvadora cuando él era un cachorro de pocas semanas y alguien intentaba deshacerse de la criatura en un contenedor de basura. «Fue a plena luz del día, un coche estuvo a punto de pillar al perrín y entonces lo cogí. Hasta ahora», cuenta esta gijonesa de 35 años que regenta con una amiga una tienda de comida sana y en sus ratos libres cuida mascotas. El nombre de la suya se lo puso por el lugar donde apareció, al lado del antiguo Oasis, donde hoy hay un McDonalds.

-Vamos, que lo suyo es vocacional...

-De toda la vida. En mi casa siempre tuvimos perros. De todas las razas. Me gustan, ¡qué le voy a hacer!.

-¿Y lo de cuidar las mascotas de otros?

-Empezaron dejándomelos los amigos cuando se iban de vacaciones, los 'bichos' quedaban encantados y yo también de tenerlos conmigo. Luego surgió la ocasión de anunciarme para cuidar perrinos.

Isabel ofrece sus servicios en plataformas digitales como Gudog desde hace cuatro años. Los clientes buscan cuidadores de su ciudad y eligen entre ellos. Se trata de una alternativa a los hoteles caninos en la que las mascotas se van a la propia casa del cuidador y él -o ella, como es el caso- se encarga de sacarlo a pasear, jugar o darle la correspondiente ración de mimos en ausencia de sus dueños. En lo último reside buena parte del éxito de los cuidados y de una estancia feliz: «El cariño es fundamental», cuenta la salvadora de 'Mac', «ellos lo huelen y una vez que logras su confianza, el afecto hace que se sientan seguros y a gusto. En mi caso siempre marchan contentos y soy yo la que se queda con un poco de pena». Lo dice, enredando con su propio can, que le reclama atención frente a nosotros.

-¿'Mac' lo lleva bien? ¿No se cela?

-Este es un cielo. Se lo pasa genial jugando con ellos.

Y corroboramos el buen talante del bichejo que acaba de tirarse patas arriba para que le rasquemos la barriga.

-¿Acepta todo tipo de perros o se reserva el derecho de admisión?

-Si te refieres a razas «potencialmente peligrosas», así con comillas, en mi casa los tuvimos y eran un amor. Estando educados no hay problema. El único requisito que pongo es que se lleven bien con otros perros y con niños.

Isabel ofrece como contrapunto el caso de un cliente que por teléfono le aseguraba lo bueno y sociable que era su mascota y el día en el que se la llevó lo traía con un bozal. «¿Y esto», le preguntó ella: «Bueno, ye un poco tiquismiquis a veces». No suele ser la norma. Y confiesa que las únicas sorpresas que acostumbra a llevarse son de otro tipo. «Recuerdo una Nochebuena que pasamos con siete perrinos y una mañana que me desperté en la cama con dos cabezas de teckel mirándome». A su lado 'Mac', confirma con el rabo que le encanta el segundo trabajo de su dueña.

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