Las bicicletas públicas, a medio gas

Estación de Constitución, frente al IES Jovellanos, con una bicicleta candada a la valla ante la imposibilidad de dejarla en los puntos de anclaje, que llevan días inutilizados. / E. C.
Estación de Constitución, frente al IES Jovellanos, con una bicicleta candada a la valla ante la imposibilidad de dejarla en los puntos de anclaje, que llevan días inutilizados. / E. C.

Al descenso de usuarios se añaden los problemas técnicos, que han obligado a cerrar tres estaciones

IVÁN VILLAR GIJÓN.

Ya fallan tres de ocho. La red de préstamo de bicicletas municipales funciona actualmente al 60%, tras el cierre por avería de las estaciones de la Acerona, ubicada entre las calles Asturias y Langreo, y de la avenida de la Constitución, frente al IES Jovellanos. Hace días -en el caso de la Acerona, semanas- la empresa responsable del servicio, JCDecaux, retiró todos los vehículos que tenía disponibles en estas ubicaciones y bloqueó con piezas metálicas sus puntos de anclaje, para evitar que los usuarios procedentes de otras estaciones dejen ahí sus bicicletas. Esto ha provocado situaciones anecdóticas, como que algunas personas, ante la imposibilidad de estacionarlas donde corresponde y para no tener que desplazarse a otra punta de la ciudad en busca de una estación operativa, las dejen apoyadas sobre los postes o encadenadas al mobiliario urbano más próximo al punto de devolución.

La supresión de los dos puestos de recogida y entrega de la Acerona y Constitución se suma a la que sufre desde hace tiempo el del El Coto, que lleva más de tres meses fuera de servicio también por problemas técnicos. Durante semanas, en pleno verano, también estuvo sin funcionar la de Poniente. Ante las quejas de los usuarios, la solución que se adoptó, hace tan solo unos días, fue llevar a la playa el terminal de lectura de tarjetas y gestión del servicio que funcionaba frente al IES Jovellanos y colocar el averiado en la zona de los institutos. Aunque se desnudaba un santo para vestir otro, se entendió que en pleno periodo estival las bicicletas se echarían menos en falta en Constitución.

JCDecaux confía en que las tres estaciones averiadas puedan estar «pronto» de nuevo en funcionamiento, aunque advierte de la dificultad de repararlas, al utilizar una tecnología ya obsoleta. «Nos está costando mucho encontrar una solución. Es como si ahora mismo fuera a un taller a arreglar un vídeo VHS», pone como ejemplo un portavoz de la compañía.

El servicio municipal de préstamo de bicicletas, ligado a la Tarjeta Ciudadana, empezó a funcionar a mediados del año 2004 como parte de las mejoras presentadas por la multinacional francesa en su oferta para hacerse con la gestión de la publicidad en el mobiliario urbano de la ciudad. Ese contrato vencía este verano, pero el Ayuntamiento prevé prorrogarlo tres años más. No obstante, en lo que respecta a las bicis, el área de Sostenibilidad y Cambio Climático trabaja en un nuevo sistema que fuentes municipales aseguran que será «innovador», como en su momento Gijón fue pionera en contar con un servicio de estas características.

La empresa destaca que desde su inauguración se han realizado mejoras, la última de ellas el cambio de modelo de bici por uno con luz permanentemente encendida, ruedas antipinchazos, frenos de tambor en sustitución de los de zapata y un caballete en lugar de la tradicional pata de cabra para aparcar la bicicleta cuando está parada.

Pero el modelo muestras signos de agotamiento. Tras una década en constante aumento, en los dos últimos el número de usuarios se ha reducido un 41%. En 2016 se contaron 29.552 viajes, frente a los 50.121 que hubo en 2014, año que marcó el récord de actividad. Si se mira por número de usuarios al día, se pasó de 137 a 80. Los datos, sin duda, se resentirán aún más mientras casi la mitad de las estaciones sigan fuera de servicio.

De los pocos gratuitos

Trece años después de su puesta en marcha, este sistema de préstamo municipales es de los pocos que aún quedan en España de carácter gratuito para los usuarios. Junto a Gijón, solo en Avilés, Córdoba y León es posible acceder a este tipo de bicicletas sin coste alguno. En esta última ciudad, de hecho, el Ayuntamiento ya ha manifestado su intención de privatizar el servicio, por el que se empezaría a pagar un euro por cada dos horas de uso. El año pasado en Bilbao ya se vivió un cambio similar. El servicio Bilbon Bizi pasó de un uso gratuito a fijar una cuota anual de 20 euros para empadronados y 25 euros para el resto de usuarios.

La fórmula más extendida es el pago de un abono por un periodo de tiempo determinado, al que se suma otra cantidad en función del uso. En Sevilla, donde se utilizan las mismas bicicletas que en Gijón, existe un abono anual de 33,33 euros y otro semanal de 13,33 euros. Ambos permiten un uso gratuito de las bicicletas durante la primera media hora. A partir de ahí, la siguiente hora cuesta 0,51 euros para los abonados anuales y 1,03 para los semanales.

En Madrid, con bicicletas eléctricas, hay un abono anual que cuesta entre 15 euros -para quienes estén abonados al Consorcio de Transportes regional- y 25. Con él, por la primera media hora de viaje se pagan 50 céntimos y cada media hora adicional, hasta un máximo de dos horas, 60 céntimos. Se aplican bonificaciones de diez céntimos si se cogen las bicicletas en estaciones muy ocupadas (más del 70% de los anclajes) o si se dejan en otras muy vacías (menos del 30% de su ocupación). Se pueden obtener también tarjetas para uso ocasional, por las que se cobran dos euros por la primera hora de uso y cuatro por la segunda. En Barcelona hay bicicletas convencionales y eléctricas. Para las primeras hay un abono anual de 47,16 euros, con la primera media hora gratuita y 0,74 euros cada media hora adicional hasta un máximo de dos horas. Por las otras se cobran 14 euros al año, más 0,45 por la primera media de cada viaje y 0,80 por cada media hora adicional.

Santander ofrece un abono anual de 29,20 euros, otro semanal de 10,43 y uno diario de 2,08, con la primera hora gratis y el cobro de entre 0,32 y 0,63 euros, según el tipo de abono, por cada hora adicional. San Sebastián cobra 45 euros por el abono de un año, que oferta los primeros 20 minutos gratuitos. Los diez siguientes cuestan diez céntimos, media hora más 0,60 euros y cada hora adicional tres euros. También hay abonos de uno a cinco días (entre 8 y 20 euros), con los que sí se cobra desde el primer minuto: diez céntimos los 20 primeros, 20 céntimos los diez siguientes, un euro la siguiente media hora, tres euros por sesenta minutos más y cuatro euros por cada hora adicional. Además de 150 euros de fianza.

Más de 130 ciudades

Málaga ofrece doce meses de abono gratuito. Pasado ese tiempo, cobra una tarifa anual de 20 euros que permite el uso gratuito de las bicicletas durante la primera media hora. Cada minuto adicional cuesta 1,7 céntimos de euro. Si se supera el tiempo máximo de préstamo, a diferencia de otras ciudades no sanciona al infractor con una cuantía económica, sino con penalizaciones temporales: una semana sin servicio por devolver la bicicleta entre dos y cuatro horas después de haberla cogido y un mes si se superan las cuatro horas. Si pasa un día entero, sí se aplican una multa de 150 euros y la suspensión total.

El servicio de préstamo también existe, con diferentes condiciones, en La Coruña, Valladolid, Valencia, Castellón, Salamanca, Albacete, Murcia y Castellón, entre otras ciudades. En 2011 llegó a haber en funcionamiento más de 130 en España. Sin embargo, algunos de los ayuntamientos que lo pusieron en marcha han acabado retirándolo, entre ellos Alicante, Pontevedra y Vitoria.

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