«Ya está bien de salir a la calle con miedo a esta chusma»

La madre de Germán se desahogaba anoche en una red social pidiendo justicia y que «mi hijo salga de esta»

Ó. P / G. P. GIJÓN.

«Ese joven es mi hijo maravilloso y muy trabajador, pero unos cobardes y sinvergüenzas no sé si acabarán con su vida... Dios quiera que no». La madre de Germán, desesperada por la grave situación que atraviesa su familia, se desahogaba así anoche en una red social. Yoli Fernández Robledo sabe que su hijo es «joven y fuerte» y que «luchará por mí y sus hermanos», pero también es muy consciente de que su hijo, con un fortísimo golpe en la cabeza, se debate entre la vida y la muerte. «Espero que paguen», decía dirigiéndose a los agresores y deseaba a sus familiares pasar «por lo que yo estoy pasando por no saber educar a sus hijos. Por favor lo pido a todo el mundo compartir esto porque ya está bien salir a la calle con miedo a encontrar a esta chusma; que cambien las leyes de una vez».

Yoli define a Germán como bueno y tranquilo y en ello coinciden sus numerosos amigos. Es una persona «sociable, tranquila y risueña», destacan. «Lo conozco desde que fuimos juntos al colegio y es una persona amable que no tuvo malas palabras ni problemas con nadie nunca», explica uno de ellos. El humor y su carácter trabajador son dos de los aspectos que más destacan quienes le conocen. «Primero estuvo en un negocio llevado por su madre y ahora en una sidrería. Siempre le dedicó mucho tiempo a ello», destacan.

Respecto al ocio, es un habitual de los bares y pubs de la zona de Fomento, cuyos camareros y encargados también destacan su buen carácter. «Nunca se metió en ninguna pelea, ni en la vida le vimos en ningún problema», subrayaba ayer el responsable de uno de los establecimientos en los que suele parar. «Es cliente de varios de nuestros locales, cuando sale de trabajar viene por aquí. Es un tío trabajador, le conocemos bien y no entendemos qué pudo pasar», añadía.

Uno de los camareros del bar de copas en el que el joven estuvo antes de la brutal agresión coincidía en su descripción. «Es muy buena gente, no se mete en problemas». Esta visión la corrobora otro de sus conocidos, con los que suele salir de fiesta, que indica que no se imaginaba «ver a un chico así estar involucrado en una situación tan mala». Aluden, por tanto, a la predisposición de los atacantes como único motivo posible de la agresión. «Son gente que sale buscando problemas y pelea. Por mucho que se intente dialogar con ellos, su objetivo ya lo tienen en la cabeza», resume un amigo.

Los compañeros de la sidrería en la que trabaja desde hace dos años como camarero se mostraban ayer «en shock» por la noticia, de la que se enteraron por la mañana. «Germán es un encanto» y solo desean ahora que se recupere y vuelva con ellos a su puesto de trabajo.

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