Un bombero en las cumbres más altas

Nacho Orviz, bombero y escalador, en el parque fluvial de Viesques./JORGE PETEIRO
Nacho Orviz, bombero y escalador, en el parque fluvial de Viesques. / JORGE PETEIRO

El escalador Nacho Orviz se jubila el martes después de tres décadas de servicio unos días antes de cumplir sesenta años

POR PALOMA LAMADRIDGIJÓN.

'Canción de hielo y fuego'. Bien podría servir el título de la famosa saga de novelas de fantasía firmada por George R. R. Martin -en la que se basa la serie televisiva 'Juego de tronos'- para definir la vida de Nacho Orviz (Gijón, 1957). No porque tenga que luchar por un reino ante la amenaza de clanes rivales o temibles entes; aunque no le falta épica a su historia. Lo del hielo le viene por su faceta de alpinista, que le ha llevado a coronar siete ochomiles, la mitad de las cimas que miran a la tierra desde las nubes.

El fuego también está muy presente en la vida de Orviz. Es bombero desde hace treinta años en Gijón -salvo unos meses al inicio en los que prestó servicio en Avilés-, pero ahora le ha llegado el momento del retiro. El próximo martes será su último día en el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Serpeis). El 2 de diciembre cumplirá sesenta años y ha decidido que es el momento de jubilarse. «No siento pena, pero sí cierta nostalgia por dejar a los compañeros y un trabajo que no es penoso, sino pasional», señala Orviz. Una ocupación profesional que «hay personas que la tienen como medio de vida», pero para él es algo más. «Es agradable, bonita y, además, me permite compaginar el tiempo libre con el trabajo», debido a los turnos establecidos (24 horas de guardia seguidas de cuatro días libres).

Etapa escolar:
fue alumno del colegio Ordás y del instituto Jovellanos.
Trayectoria:
es bombero desde hace treinta años. Antes fue guía y guarda del refugio de Urriellu.
Otras aficiones:
«Me gusta mucho la música de todo tipo. Y el cine me encanta».

El «contacto con la gente» es uno de los aspectos que más destaca de su labor en el Serpeis. En la otra cara de la moneda está la precariedad de medios. «Tenemos unas instalaciones deplorables. No es un parque de bomberos, sino una nave dentro de Emulsa», lamenta. Un espacio que no está preparado ni siquiera para que los profesionales lleven a cabo las prácticas que deberían realizar todos los días, señala. Pese a las carencias en materiales, «el factor humano ha salvado el servicio porque siempre ha habido equipos muy buenos».

Antes de ser bombero, Orviz trabajó como guía y guarda del refugio de Urriellu. Porque su pasión por las cumbres surgió a muy temprana edad. «A los diez años ya andaba metido por las cuevas y con quince o dieciséis conocí la montaña». Por aquel entonces, comenzó su formación en la Escuela de Escalada de Quirós. «Casi toda la gente de mi generación se inició allí», añade. Poco imaginaba que terminaría escalando algunas de las montañas más altas del mundo. Gasherbrum 2, Makalu, Nanga Parbat, Dhaulagiri, Annapurna, Shisha Pangma y Cho Oyu son los siete ochomiles a cuya cima subió Orviz. Parte de estos logros los compartió con Edurne Pasaban, la primera mujer en la historia que consiguió ascender a las catorce montañas que superan los 8.000 metros de altitud.

«Era el proyecto de Edurne Pasaban para a terminar los catorce ochomiles y los acabamos juntos en el Shisha Pangma».

Y Orviz, además, tenía la tarea de filmar todos los detalles de las expediciones para 'Al filo de lo imposible', el histórico programa de La 2 que ofrece documentales de aventura desde hace más de tres décadas.

En un futuro inmediato, Orviz no se plantea retomar esas hazañas. «No es algo que ahora esté en mi cabeza, pero no lo descarto», asegura. Explica que «el tema del Himalaya ha cambiado muchísimo, se ha comercializado y te piden dinero por arriba y por abajo», critica. Prefiere disfrutar de la jubilación disfrutando de la escalada en roca y el esquí de pista y de montaña. Y, en el plano personal, de su hija, de nueve años. «Con cuatro y medio ya subió al Pienzu», cuenta orgulloso. Una nueva vida comenzará para Nacho Orviz a partir del martes. Para celebrarlo, organizará una comida en Casa Arturo junto con sus compañeros del Cuerpo de Bomberos.

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