Con el bonito, el tamaño sí importa

Primeros bonitos de la temporada en la rula de Gijón, subastados el pasado 22 de junio. / DAMIÁN ARIENZA

Cierra la costera con similar balance de kilos vendidos en la rula, pero menor facturación por las piezas más pequeñasLa clausura ante el agotamiento de cupo por segundo año consecutivo y la competencia de las redes pelágicas vuelve a crispar a la flota española

E. C. GIJÓN.

La costera del bonito de este año se caracterizó, al menos en lo que a la rula de Gijón se refiere, por la subasta de un número de kilos similar al pasado año (algo más de 600 toneladas) y una facturación ligeramente inferior (2,6 millones frente a los 2,8 de 2016), debido al menor tamaño medio de las piezas. Así como los ejemplares de más de ocho kilos suelen cotizarse por encima de cinco euros el kilo, los llamados 'monos', que apenas llegan a los cuatro kilos, logran un precio en primera venta próximo a los tres euros por kilo.

Otras circunstancias de la campaña que finalizará con el cierre del caladero a las cero horas del próximo viernes son que concluye por segundo año consecutivo al alcanzarse el cupo máximo de capturas autorizado y la crispación por la competencia de las redes de arrastre pelágico que utilizan flotas extranjeras, básicamente de Francia e Irlanda.

Fuentes del sector llegan a preguntarse con ironía cómo es posible que el cupo de 14 millones de kilos que tiene España sirva para que la flota del Cantábrico faene poco más de tres meses y durante todo ese tiempo están acompañados en la mar por barcos franceses que tienen asignada una cuota que consideran poco más que simbólica.

Volviendo al caso de Gijón, la ampliación de las descargas del arte de cacea palió en buena parte la menor presencia de los barcos de tanqueo (cebo vivo), que centraron su actividad en el litoral próximo a Francia por la instalación al Norte de Peñas de arrastreros galos.

«Es una zona que estadísticamente proporciona capturas de ejemplares grandes, que son las que más se pagan», indicaron fuentes del sector, de forma que la pugna de artes obliga a desplazarse a los barcos españoles y, además, tienen que conformarse con capturar piezas de menor valor.

«Buena campaña»

En todo caso, fuentes de LonjaGijón-Musel indicaron que «todo lo que suponga superar los 2,5 millones de euros es una buena campaña», que lo fue especialmente el pasado mes de agosto, con cerca de la mitad de las subastas del año. El mes de julio fue algo mejor que el de 2015, mientras que septiembre registró pérdida de actividad.

Tradicionalmente, los últimos meses de costera son los de mayor presencia de barcos de tanqueo, porque necesitan evitar grandes desplazamientos, y fue este tipo de flota la que falló.

Fotos

Vídeos