La borriquilla se quedó bajo techo

La imagen de Jesús en la borriquilla hizo procesión por el interior de Nuestra Señora de Begoña. / JORGE PETEIRO
La imagen de Jesús en la borriquilla hizo procesión por el interior de Nuestra Señora de Begoña. / JORGE PETEIRO

El agua obligó a llevar al interior de los templos las procesiones del Domingo de Ramos | Cincuenta catecúmenos cargaron con el Niño del Remedio en San Pedro y Nuestra Señora de Begoña lució la imagen de Jesús por sus pasillos

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Ya lo anunciaban los pronósticos y la lluvia no falló. El primer día grande de la Semana Santa gijonesa estuvo marcado desde su inicio por una incesante cortina de agua que dejó un Domingo de Ramos atípico en su desarrollo pero pleno en espíritu e ilusión. Así lo constataron los niños, verdaderos protagonistas de la jornada, al llenar las parroquias de la ciudad con sus ramos y palmas. En esta ocasión, sin embargo, la tradicional procesión de la Borriquilla y la bendición de los ramos tuvo que realizarse de puertas para dentro.

«La lluvia también es signo de bien en esta Asturias tan verde. Y esto no desanima a los más pequeños. Es su celebración y han querido participar en la Semana Santa poniendo todo su entusiasmo e interés», resumió el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, ante un templo repleto de vecinos. Precisamente en Cimavilla, epicentro de los festejos religiosos de estos días, la lluvia obligó a cambiar la agenda prevista. Así, la salida desde el pórtico de los Remedios tuvo que anularse y la ceremonia comenzó directamente en San Pedro.

Allí, medio centenar de catecúmenos se turnaron para llevar a hombros por los pasillos de la iglesia la imagen del Niño del Remedio. La figura, que encabezó la procesión por primera vez el pasado año, estrenó ayer una túnica roja y, con el paso de los años, «se irá enriqueciendo para que los niños de la parroquia vean la imagen como suya propia», añadió Gómez Cuesta, que también recorrió los pasillos del templo rociando con agua bendita las palmas y ramos que los feligreses levantaban al aire.

«Este día sirve para cuidar y valorar más a los niños, que son nuestro espejo. Más aún con las noticias estremecedoras que leemos estos días en los periódicos. Parece que hemos perdido el sentido con tantos padres tratando mal a sus hijos. Esto nos demuestra que queda aún mucho por mejorar», concluyó el párroco. Finalmente, la imagen de la borriquilla tuvo que permanecer estática en la entrada debido a sus grandes dimensiones.

Pese al mar de paraguas y chubasqueros que se concentraron a la entrada de muchas parroquias de la ciudad -desde Begoña y Laviada pasando por Somió o El Llano-, la ilusión de los más pequeños quedó intacta en las celebraciones de ayer. Más aún teniendo en cuenta que muchos padrinos aguardaban a la hora de la comida para recibir el ramo y entregar el dulce. «Nosotros vamos ahora a casa del padrino a comer. Más allá de la ceremonia y la procesión, que este año quedó un poco más deslucida, lo que más presta es encontrase con la familia e ir a tomar después unas botellas de sidra», resumió Jorge Cuesta, que acudió a Nuestra Señora de Begoña con su hijo Óscar, de once años.

Mañana, Martes Santo

Allí, en la iglesia de los Carmelitas, sí se pudo portar la imagen de la borriquilla por los pasillos del templo. «Aunque sea de puertas para dentro, creo que está bien que se haga la procesión. Ver a los padres aupando a los niños para tocar con el ramo a la borriquilla es una de las imágenes más características de estas fechas», sostiene Yolanda Fernández, que acudió a Nuestra Señora de Begoña para disfrutar de la jornada.

Las celebraciones de la Semana Santa continuarán mañana, Martes Santo, con la procesión de las Lágrimas de San Pedro o del Silencio. La marcha saldrá a las 21 horas desde la iglesia de San Pedro y la formarán los pasos de La Flagelación y de la Lágrima de San Pedro. El Miércoles Santo, por su parte, tendrá lugar la procesión del Encuentro Camino del Calvario. Ésta comenzará a las 20 horas desde la iglesia de San José y recorrerá varias calles del centro antes de llegar hasta la estatua de Pelayo. A las 21 horas, en la plaza del Marqués, se celebrará la ceremonia del Encuentro, que reunirá a cuatro pasos distintos siempre que la lluvia lo permita.

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