Búhos y púas contra palomas y gaviotas

Una empleada de una ferretería muestra tres medios para espantar a las aves. A la izquierda, canasta en una terraza en la plaza del Parchís. Abajo, una vecina junto a las púas que ha instalado en su ventana.
Una empleada de una ferretería muestra tres medios para espantar a las aves. A la izquierda, canasta en una terraza en la plaza del Parchís. Abajo, una vecina junto a las púas que ha instalado en su ventana. / DANIEL MORA

Aumenta la venta de todo tipo de 'armas' para echar a las aves de casas y negocios | Emulsa busca concienciar a los clientes de los locales de hostelería para que eviten dejar restos de comida en las terrazas

LORETO BARBÓN GIJÓN.

Vecinos y hosteleros reúnen su particular 'armamento' para mantener lejos a palomas y gaviotas, dos aves que han llevado a buena parte de los ciudadanos de Gijón a las ferreterías. ¿El objetivo? Conseguir alguno de los distintos aparatos diseñados para que las aves no se acerquen a las viviendas o a los bares, restaurantes y terrazas. «Viene mucha gente a pedirnos algún remedio para espantar, sobretodo, a las palomas», explica una de las dependientas de Ferretería Angelo, quien también cuenta que lo más demandado son las púas anti-aves. «Nos lo piden mucho porque es lo que mejor funciona. Donde se coloque, no va a posarse ninguna paloma. Pero hay que tener en cuenta que, si se deja un hueco entre pieza y pieza, los pájaros pueden ponerse ahí. Si lo que queremos proteger es el alféizar de una ventana, por ejemplo, la clave está en no cubrir toda la superficie y que no quede ningún espacio libre de pinchos», recomienda.

El principal problema que los usuarios ven a este tipo de remedios para ahuyentar a las aves es la falta de estética. «Nosotros no nos decidimos a ponerlos porque dan una imagen hostil al piso, como si fuera una cárcel», explica Conchi Timajo, vecina de La Arena y cuya ropa tiene que ser tendida en el interior de la vivienda por culpa de las aves. «No podemos usar el tendedero del patio de luces porque las palomas se posan sobre las prendas. Además, no es la primera vez que recogemos la ropa y tiene que volver directamente a la lavadora, pues las gaviotas tienen una puntería tremenda a la hora de 'evacuar'», añade esta ciudadana, quien se plantea adquirir otro tipo de ahuyentador de aves. «En algunos establecimientos con terraza he visto que tienen un búho de plástico. Me parece una solución mucho más agradable a la vista», opina. Los ferreteros ofrecen dos tipos de ahuyentadores en forma de búho y justifican su eficacia en que, al tratarse de una rapaz, el resto de aves no se acercan por miedo a ser atacadas. «Es por pura supervivencia. Eso sí, quien adquiera uno de estos aparatos debe cambiar su ubicación de vez en cuando o, de lo contrario, los pájaros podrían acostumbrarse a su presencia», advierten los trabajadores de Grupo Portela Hermanos. «Hay dos tipos de ahuyentadores con forma de búho. El más demandado es el que mueve la cabeza de un lado a otro, muy parecido a la típica figura asiática del gato que mueve la zarpa de arriba a abajo. También hay otro búho eléctrico que, además de moverse, emite algún sonido», explica.

En algunas terrazas y balcones pueden verse cintas plateadas y doradas, CDs y pequeñas bolsas de basura llenas de agua para espantar a las aves. «Aquí ya hemos probado de todo y no hay manera. Las palomas vuelven y lo ponen todo perdido...», lamenta Josefa Nieda, vecina de El Natahoyo. «Antes había un mujer que les daba de comer, pero ahora hace tiempo que no la vemos por aquí. Sin embargo, sí tenemos comprobado que alguien las alimenta con granos de arroz», afirma esta vecina, quien también señala otra especie de animales que están causando problemas en su barrio. «Hay muchos gatos porque alguien les da de comer. Los animales no molestan tanto, lo peor es encontrar las latas y los sacos de pienso vacíos por las esquinas o debajo de los coches», lamenta.

Algunos hosteleros, por su parte, han encontrado una solución sencilla para evitar que las aves se suban a las mesas para arrasar con los restos de comida que dejan los clientes. «Tienen una especie de coladores gigantes o una campana con rejilla en las mesas de la terraza para que la gente cubra los platos cuando se vaya. De esta manera, los restos de comida están tapados y las palomas no se acercan a las meses», explica una clienta del Café del Instituto.

Precisamente, para tratar de paliar la situación que padecen los establecimientos hosteleros, Emulsa pondrá en marcha una campaña, que presenta este lunes, en la que repartirá por los locales un millar de carteles y 650.000 servilletas en los que, bajo el lema 'Tengamos la tapa en paz', se buscará implicar a los clientes, explicando que «los restos de comida en el suelo o en la mesa generan suciedad y proliferación de aves y otros animales». Para que no tiren la comida al suelo ni dejen las sobras en la mesa.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) atribuye la proliferación de estas aves a la reducción del presupuesto destinado por los ayuntamientos a las tareas para regular el número de ejemplares. «Es imposible que una empresa seria haga un trabajo de calidad con los precios de licitación que se están ofertando», señala Ana Palacios, vocal de Anecpla en Asturias.

Casi 600 pollos recogidos

La empresa Tema 3, encargada de la campaña de control de gaviota patiamarilla, cerró este año el programa de retirada de nidos con 673 huevos y 577 pollos recogidos, lo que supone un total de 1.250 descendientes eliminados. «La población es parecida a la de años anteriores e incluso tendiendo ligeramente a la baja», comenta Gregorio González, biólogo de Tema 3, quien también afirma que, «a diferencia de las palomas, la localización de los nidos de gaviota es más fácil de predecir por su carácter filópatro, es decir, porque vuelven al lugar en el que nacieron para construir sus nidos y cuidar a sus crías».

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