Burger King dará el salto al Teatro Arango de Gijón

Tres personas se dirigen por la calle Menén Pérez en dirección al antiguo Teatro Arango. / JORGE PETEIRO
Tres personas se dirigen por la calle Menén Pérez en dirección al antiguo Teatro Arango. / JORGE PETEIRO

Grupo Nalón, el franquiciado, ha firmado un preacuerdo con la propiedad del teatro | El proyecto, que está solo a falta de obtener el visto bueno municipal, prevé el traslado del restaurante de la cadena que está actualmente en Begoña

MARCOS MORO GIJÓN.

Burger King prepara su asalto al Teatro Arango, en la calle la Merced. La cadena de restaurantes de comida rápida americana es a día de hoy la mejor posicionada para ocupar parte del edificio que lleva vacío desde marzo de 2015, tras el desalojo por impago de la clínica que tenía allí Corporación Dermoestética.

La operación se ha ido fraguando en los últimos meses y ya hay un preacuerdo firmado entre la sociedad Ferrero Barros, que controla más del 55% de la comunidad de herederos propietaria del coliseo, y el Grupo Nalón, franquiciado que explota en este momento todos los Burger King de Gijón a excepción del de la plaza de Italia. También lleva el restaurante del Centro Comercial Salesas en Oviedo. La negociación de las cláusulas del contrato de arrendamiento se ha pospuesto a la espera de que el Ayuntamiento dé su autorización al uso hostelero. Sin duda una novedad en los más de 60 años de historia de un local emblemático que fue el último gran cine gijonés en cerrar sus puertas, en el año 1999.

El Grupo Nalón plantea trasladar al Arango el restaurante que gestiona en la calle San Bernardo, en la zona más alejada de Begoña, y que actualmente es el más longevo de los que siguen funcionando en la ciudad del franquiciado. En principio se conformarían con ocupar la planta baja de algo más de 600 metros cuadrados y dejarían libre el altillo.

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El Teatro Arango tiene protección parcial en la actualización del catálogo urbanístico de 2010. Su uso principal es terciario y su interior fue totalmente modificado en 2006 cuando Corporación Dermoestética abrió su clínica, para la que se gastó cerca de dos millones de euros. Técnicos municipales de Urbanismo consultados por EL COMERCIO aseguran que el uso hostelero pretendido para el antiguo teatro es compatible con su actual catalogación y que no sería necesario en principio elevar a Patrimonio de la Consejería de Cultura del Principado el proyecto.

El céntrico teatro era propiedad originariamente de una comunidad de bienes entre cuyos socios estaban las familias Cuesta y Arango. Los primeros están vinculados al mundo de la construcción y los segundos al espectáculo como responsables del antiguo circuito Arango. El empresario leonés Roberto Ferrero y su hijo César entraron en la comunidad de herederos con una participación del 5% y ya tienen más de la mitad de la propiedad que da capacidad decisoria.

Una parte de la sociedad gijonesa sigue reclamando su recuperación para usos culturales. Los propietarios aseguran que nunca han recibido propuestas de la Administración.

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